Revolucionarios de pacotilla
No se les cae de la boca la palabra «ética» y no tardan en usar esta como una bacinilla para sus exutorios, ambiciones ,enjuagues y pactos indecentes. Su hablar oscila entre el tono del afiebrado y el del cristobita, el gramófono y el disco rayado. Uno revela el disfraz con el cual camuflan su real impostura, su cinismo y su falta de principios. El otro su vacio interior , su servidumbre mental a clichés y estereotipos apolillados. De jóvenes las pintadas , los panfletos y las ideas espray. De mayores las frases hueras y enlatadas del «coach», del vendedor de humo y del marketing ideológico , la baratija fraseológica y la tergiversación. Desprecian a la policía mas tienen vocación de inquisidores, por eso al oir las palabras «poder» y «control» salivan de placer como los perros de Pavlov ante la supuesta inminencia de la pitanza. Les gusta figurar. Y figurines son. Disponen de su ejército paracivil:periodistas remunerados con soldadas de oro y pseudoartistas «transgresores», perpetuos mendicantes de subvenciones concedidas como recompensa a sus bodrios propagandísticos , pues son incapaces de vivir sin la respiración asistida del dinero de quiènes escarnecen, ahora despilfarrado por sus compañeros de viaje de ida y vuelta .Todo cuanto tocan lo enfangan y envilecen-y desean manosearlo todo-, porque , para no ser puestos en evidencia, han de forjar un mundo a su medida de liliputienses de alma y corazón. Tras cada una de sus «revoluciones» , para estar a tono, suelen cambian de pareja, casa y estrategia. No argumentan , proclaman. No refutan, señalan, estigmatizan, acosan, o condenan. Critican a los monopolios mientras detentan el peor de todos ellos:el de la virtud. Pues en nombre de la «evolución de las costumbres» (obra de su ingeniera disfrazada con ropaje darwiniano), de la justicia, la libertad y la igualdad,multiplican como sombría parodia del milagro de los panes y peces, lo contrario. Se condecoran interior y exteriormente por librar batallas contra enemigos hace tiempo fallecidos o famélicos, mientras rinden pleitesia a los poderosos de verdad. En realidad son los guardianes del umbral de las bolsas y botines de quiénes mueven los hilos .Su misión es impedir la eclosión de cuanto de verdad se oponga a la falsedad y la injusticia. Orwell escribió que los nazis quemaban libros y los estalinistas los reescribían, ellos , mas modernos , los han sustituido por pantallas. Han degradado a Eros y Tanatos a un asunto de «salud sexual y reproductiva» , tal vez porque se reproducen como los paramecios. Hablan de explotación y desconocen al negrero que hay en ellos, pues trafican con falsas promesas, fomentan ilusiones mortinatas y parasitan el sudor ajeno. Vampirizan y desecan a los pueblos , los endeudan para mantenerse en el poder y, cuando estos se dan cuenta y ven los auténticos rostros de estos Dorian Gray de la política, ya es tarde. La estafa piramidal se ha consumado. Ya se escucha el aleteo de los buitres y la ávida comitiva de los enterradores.
Javier Estangüi Ortega