La epidemia, una gran maestra.
Sea lo que fuere la llamada epidemia del Covid, y cualesquiera que sean las hipótesis sobre su origen, a mi juicio aquélla nos ha enseñado varias cosas:
- A partir de ahora los gobiernos se legitimarán y ejercerán coacciones nunca antes vistas apelando no a la libertad, sino a la seguridad y la salud.En nombre de tales ,como se ha puesto de manifiesto en esta epidemia, los ciudadanos parecen estar dispuestos a ser víctimas de controles, humillaciones y sometimientos sin paragón alguno en nuestras sociedades.
- Los denominados expertos y científicos son los nuevos oráculos de nuestro tiempo. A ellos se apela para fomentar la obediencia.
- Buena parte de esos mismos expertos y científicos han sido puestos en evidencia por los hechos y por otros científicos tachados de «negacionistas», censurados y perseguidos por quiénes detentan el poder y los «medios de comunicación». Las contradicciones,los errores,la falta de pensamiento propio por parte quiénes se han revelado como meros funcionarios de las farmaceúticas y gobiernos ha puesto de manifiesto la cháchara encubierta en sus homilías sobre la prevención, contagio y terapia para con dicha enfermedad.
- El miedo y la supervivencia se han manifestado como resortes mucho mas decisivos que los anhelos de verdad y libertad. La preocupación por la salvación del alma desterrada hace ya tiempo en nuestra civilización, no ha dado paso, como se creía, a la pasión por la libertad, sino al desnudo instinto de conservación. No sólo creemos que todo se juega en esta vida , también buscamos prolongarla al maximo al margen del sentido que ésta pueda tener.
- Los refractarios a la ortodoxia establecida han sido denostados como «negacionistas», tratados como apestados (incluso se propuso que, a quiénes se negaran a vacunarse , se les negase el derecho a recibir cualquier tipo de tratamiento gratuito ). El miedo precisaba de un chivo expiatorio, así aquél se trocó fácilmente en odio proyectivo. La desconfianza y hasta la delación se hicieron moneda corriente. La epidemia de terror, recelo y hostilidad ha tenido mucho mas poder de contagio que el propio virus.
- Nuestro mundo tiende cada vez mas a convertirse en un laboratorio y un campo de concentración dulcificado y legitimado, de tal forma que nosotros , orgullosos de nuestro progreso, ya creemos en la bondad y las buenas intenciones de los lobos para proteger a los rebaños. He aquí nuestra lastimosa fe. Javier Estangüi Ortega
También nos hemos dado cuenta de la cantidad de tontos que andan por el mundo. El propio instinto de conservación nos debería lleva desconfiar de todos los que nos quieren matar, y además lo han dicho sin disimulo, y sin embargo, todavía la mayoría de la población sigue defendiendo todas esas teorías asesinas…
Sólo los contratos que se firmaron son suficientes para no volver a hacer caso de ninguno de los que los firmaron, o estaban enterados, o no quisieron enterarse…
Así es. Yo ya desconfio de todo cuanto nos pretenda suministrar industrias, organismos e instituciones; y, en cambio, agradezco de corazón todo lo que recibo de las almas cercanas e inocentes.