¡Feliz Navidad!
Hoy se evita cada vez mas el decir :»¡Feliz Navidad!» para felicitar a alguien por estas fechas, en su lugar se profiere el:¡Felices fiestas!», que despoja de referencia alguna tal felicitación . Anunciantes, empresas, poderes públicos, evitan el referirse a la Navidad. Se pretexta evitar soliviantar a los fieles de otras creencias ,que en modo alguno se soliviantan ni tienen porque, o debilitar la laicidad (término por cierto de origen religioso), del Estado. Confundiendo así la legalidad e igualdad jurídica de las diversas confesiones religiosas protegidas por este con la tradición cultural en la que, quiéralo o no, se asienta .Porque hombres y estados no son dioses impasibles e indiferentes cuyo arbitrio de lugar a un mundo , sino sujetos imbricados en un mundo del cual, pretender despojarse, sería tanto como arrancarse la piel.
«Descristianizar» un mundo casi completamente descristianizado cuya tradición religiosa está debilitada por doquier y revestir ese acto de gesta heróica sin ser capaz de enfrentarse con los auténticos monstruos que hoy operan en este mundo ,no deja de ser una impostura de quien ingenuamente se cree un portador de las luces.
Por mi parte tomo aquí la teoría de Réne Girard para , incluso a quiénes siendo agnósticos o ateos,mas capaces de albergar en su alma la grandeza ajena, puedan exclamar sin vergüenza alguna :»¡Feliz Navidad!».
La figura del chivo expiatorio era conocida en el mundo antiguo. Con ocasión de una catástrofe, una plaga, una epidemia o cualquiera otra calamidad se inmolaba a una víctima a la que se hacía responsable de tal mal. El cristianismo hizo que el hijo de Dios, Jesucristo, se convirtiera en chivo expiatorio. En toda víctima expiatoria late el recuerdo de la inocencia del cordero divino inmolado. Las víctimas, los chivos expiatorios son, a partir de entonces, los hijos de Dios por antonomasia. Nunca antes había sucedido algo tan extraordinario. ¿No es cómo para felicitarse del nacimiento de ese niño que elevó por similitud la condición de los inocentes perseguidos a la de hijos de Dios y puso así un dique a la brutalidad y crueldad de los hombres ?.¿No es cómo para proferir con alegría «¡Feliz Navidad!»?.
Javier Estangüi Ortega
Fantástico artículo amigo. Un abrazo y…!Feliz Navidad!
Gracias por sus palabras. Y,si,¡Feliz Navidad!.
Muchas gracias Javier, Feliz Navidad!!!
Que El Señor te bendiga y te guarde, que derrame su gracia sobre ti y te ilumine con su luz. Y te de La Paz.
Esta bendición me parece maravillosa. Últimamente me la han dicho dos veces, una un niño, y me estoy escamando… creo que se me está poniendo el pelo demasiado blanco, jajaja. De todas formas me conmueve que me lo digan.
A quien sea tan tonto y tan amargado para molestarle estas palabras, que se vaya aguantando