Cándido redivivo.

Cuando Cándido ,recién llegado de otro siglo, contempló aquella riada humana de personas gritando y enarbolando toda clase de banderas, se acercó curioso a uno de los que desfilaban y le preguntó ingenuo si aquéllos gritos y chillidos eran arengas para alguna guerra inminente. El interpelado le escudriñó de arriba abajo, respingó, y girando la cabeza hacia la multitud, le dijo de mala gana que se trataba del día del orgullo de los videntes especiales, convertido en una fiesta oficial mas, al tiempo que, ahora vuelto hacia Cándido, exclamó «¡Ha caido un prejuicio mas,mas no el último!». Aquel observó con perplejidad a quien con tono afiebrado tal cosa le decía , y debió poner cara a tono con su nombre pues quien así le respondiera , en un tono repentinamente melifluo y persuasorio,le aclaró cómo entre tantos derechos ya conquistados y celebrados, aún faltaban unos diez mil más, y que anteayer mismo los parlamentos habían reconocido los de los antaño denostados como «daltónicos», motivo por el cual se celebraba tan magnífica fiesta.

-¿Acaso estaban orillados y perseguidos tales hombres?-preguntó Cándido dispuesto esta vez a defender los ideales ilustrados de quien lo convirtiera en personaje.

-¡Desde luego que lo estaban!-respondió alterado el otro¡Se los tachaba de «daltónicos»!.¡Así eran convertidos en víctimas y estigmatizados!.¿Acaso lo ignora?.

Candido le explicó cómo acababa de venir del siglo de las Luces y cómo entonces los conceptos no eran en absoluto considerados estigmas. Pero deseoso por aprender y con un alma de cántaro,preguntó con apacible tono:

-«¿Y de que se sienten orgullosos?.En mi tiempo los hombres se sentían orgullosos de su virtud, sus buenas acciones,su valor para defender lo justo. Lo que a cada uno diera la naturaleza no era motivo alguno de orgullo».

El otro miró exasperado a Cándido y le dijo :»¡ Usted es un reaccionario y un imbécil y ademàs no creo nada de cuanto me dice!».A lo que Cándido, inocente como era , deseoso de aprender algo de ese personaje y ese siglo tan extraño en el que súbitamente se hallaba, preguntó:

-«¿Y cuando se celebra el día del orgullo de los imbéciles y los reaccionarios?», recibiendo por respuesta un buen guantazo.

Al poco, tan milagrosamente como había venido se encontró de nuevo en su siglo, resuelto a pedir audiencia con su autor, pues la creencia de este en el Progreso, trasquilado por la experiencia recién tenida, no le pareció tan evidente. Cierto es que un gran poeta llamado Baudelaire le había tildado de»Príncipe de los superficiales».Mas vivido lo vivido, aún con sus yerros, a el le pareció, si no un rey , al menos un virrey.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "Cándido redivivo."

  1. By: Pablo+Fuentes+Botella Posted: 10 noviembre, 2022

    Confundiendo orgullo con agradecimieto desde luego que no vivimos en «el mejor de los mundos posibles». Muy lúcida reflexión.

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