Alexander Dugin

Hay hombres con los que nuestros desacuerdos o acuerdos apenas cuentan pues les debemos uno de los mas elevados agradecimientos: ser un constante acicate para nuestro pensamiento. Las entrevistas a Alexander Dugin , políglota y pensador, así como los libros traducidos al español tienen la virtud, en absoluto despreciable, de sacarnos de lo manido, la letargia y autocomplacencia que como una plaga se extienden por la mayor parte de las universidades europeas.

Como acostumbran los pensadores eslavos los asuntos políticos son elevados a cuestiones filosóficas , y estas a discusiones teológicas. Quien lea sus libros sentirá al principio el desconcierto de no caminar por un camino transitado y el concomitante temor a extraviarse. Mas, al cabo ,estas impresiones se trocarán en un profundo agradecimiento por haber sacudido de raíz muchas de nuestras creencias y , por encima de todo, alentarnos a mirar y pensar las cosas desde una visión antes insólita. Hay libros y personas de las que uno sale, por decirlo así, transformado. Tal es el caso de Alexander Dugin, denostado y caricaturizado ayer y hoy-con ocasión del asesinato de su hija-, por ese coro de rabizas del espíritu quiénes no han tenido ni siquiera que mercadear con su alma, pues ya ni siquiera creen en ella. Trabajan en las fábricas recompensadas de la mentira. Su amo los azuza y ellos , dispensados de conocer ni personas ni obras críticadas por ellos mismos, ni siquiera mojan su pluma en agua, como los malos escritores descritos por Goethe, pues no tienen pluma,ni voz propia ,ni vergüenza. En tiempos de calma masajean y necrosan los cerebros. En tiempos de crisis ,parapetados tras las barreras de los poderosos, señalan a quiénes estos consideran personas non gratas para disparar con esa munición que va desde la burla a la mentira y la acusación, y de esta a la excomunión mediática, la extorsión y la proscripción.

Javier Estangüi Ortega

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