Asombro y poder

El asombro era tanto para Platón como para Aristóteles el origen de la filosofía. La época moderna reemplazó el asombro por la duda y esta por la crítica. Nietzsche, a quien la duda de Descartes le pareció poco radical, se jactó de fundar un pensamiento sustentado en la desconfianza y, desde entonces, este talante ha impregnado a buena parte de la cultura occidental. El Psicoanálidis también es, en buena medida, una psicología de la desconfianza. Los ideales de bien, verdad y belleza, piedras angulares de la cultura occidental, fueron interpretados como mentiras vitales ,o subterfugios de pulsiones inconscientes, o meras ideologías de la clase dominante. Mas las filosofías e ideologías del «desenmascaramiento» no han hecho sino minar y socavar aquéllos ideales sin traer ni el «superhombre», ni el hombre liberado, ni la sociedad sin clases. No han hecho mas que allanar el camino y convertir en ídolo, incluso a su pesar, a cuanto emerge y permanece indeleble e inatacado tras la demolición de lo mejor:el Poder con mayúsculas, sin freno alguno y convertido en altar. La compulsión al dominio y la desconfianza son siempre los resortes de ese poder que para perpetuarse necesita siempre repetir el dicho de Horacio :»Nil admirari», retomado luego por Spinoza. Como lo es el tratar de convertir la polifonía del mundo en una monocorde letanía.

El contemplar lo admirable de los seres y asombrarse ante ellos. El sentir, ser tocado y dejarse conmover por aquéllos en lugar de anhelar controlarlos y dominarlos es el primer paso para desenmascarar a los desenmascaradores, quiénes en lugar de preparar el camino hacia el superhombre o la sociedad sin clases no han hecho sino arramblar con lo humano , romper los grilletes que refrenaban al Leviatán.

El asombro, la admiración, la confianza, el si a cuanto vive, son necesarios para detener a ese Poder que se nutre de muerte y, devorándolo todo , acabará por devorarse a si mismo. Porque quizá nuestra creciente capacidad de dominio ha ido en detrimento de nuestro anhelo de sentido. Un mundo repleto de extraordinarios artefactos donde los hombre vivan como esclavos tecnificados, bien aturdidos, empachados o hastiados, no parece admirable ni, por tanto, habitable. El culto al Poder sólo engendra criminales y suicidas.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "Asombro y poder"

  1. By: Pablo Fuentes Botella Posted: 1 septiembre, 2022

    Sí, entiendo. La verdadera burla al poder no sería tanto enfrentarse a él como celebrar la vida mientras los miserables carceleros se congestionan impotentes.

Responder a Pablo Fuentes Botella Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *