la lengua materna y la casa paterna
La lengua materna y la casa paterna
Erich Neumann, discípulo de Jung, sostenía que los hombres artistas eran seres fascinados por el mundo de la madre. En su “Génesis e historia de la conciencia” defendió la identidad de lo femenino con la naturaleza y lo telúrico y de lo masculino con la cultura, las leyes y el estado. Los aspectos negativos de estos arquetipos estarían representados por la castración matriarcal y la patriarcal. La primera opera a través del fenómeno de la regresión, no deja que la conciencia se separe del regazo del inconsciente y emerja del mundo de la oscuridad ; la segunda, opera escindiendo al espíritu de la vida, secándolo, separándolo de las raíces. El saber libresco, la erudición, el academicismo estéril, la norma que petrifica, serían manifestaciones de éste último.
El poeta logra reconciliar lo mejor de ambos mundos.: la vastedad de la intemperie y el desamparo, lo primigenio,la vida, con la forma, el estilo, la tradición, la morada. La lengua es materna porque es una cornucopia inagotable que nos nutre. Madre, matriz, materia. Savia que asciende de lo profundo y que desconoce los límites del tiempo y del espacio. Voz que proviene de lo hondo. Existe en una incesante generación y muerte.Creación incesante. La casa es paterna porque es obra y límite.La madre da vida. El padre funda.”Los poemas no se leen,se habitan”, proclamaba José Ángel Valente. Si , así es. Mas, para habitarlos, hay que venir de ese espacio de las madres que es,en ocasiones,paraíso, destierro y firmamento.
Javier Estangüi Ortega