Bertrand de Jouvenel
«La civilización de la potencia» y «El poder» son dos libros extraordinarios , hoy apenas leídos , de Bertrand de Jouvenel.
El segundo, sorprendente y profundo por sostener justo lo contrario de cuanto corre como moneda corriente, muestra cómo las revoluciones en lugar de debilitar el poder han acabado por concentrarlo y fortalecerlo. La prometida y cacareada libertad ha puesto nuevos grilletes a los hombres . Ya madame de Roland, condenada a la guillotina , exclamó en el patíbulo : «¡Libertad, cuántos crímenes se han cometido en tu nombre!». Hoy los crímenes se perpetran en nombre de la seguridad, la salud , e incluso los derechos humanos.
Pero el libro de Jouvenel no sólo muestra esto sino también como muchas de las hoy denominadas leyes no pueden ser consideradas como tales , pues no son sino arbitrios de quiénes detentan el poder. En los regímenes absolutos, a despecho del poderoso, este estaba limitado tanto por las llamadas leyes naturales como por las tradiciones y las costumbres. Hoy no hay límite alguno para quiénes encaramados al poder y sin las consideradas trabas para la libertad ; en realidad diques para evitar la tiranía del capricho revestido de legalidad, legislan a su antojo sobre todo y sobre todos. Aureolados como representantes de los ciudadanos-ya no se habla de pueblo-, pese a que no haya genuina representación, e investidos de esa arrogancia acrecentada por esa concepción según la cual todo es mera construcción, pues no hay nada previamente dado;construyen también a tales ciudadanos,incluyendo su lenguaje, a la medida del lecho de Procusto de sus intereses, su ignorancia y sus deseos. Lo importante es el relato, regurgitan a diario los cínicos de vocación y profesión, para acallar el hecho de que ya no creen en verdad ni realidad alguna.Por eso mismo hoy, cuando la propaganda no hace sino llenarse la boca con palabras como «democracia» y «libertad», proliferan los inquisidores de toda laya, la moralina , las homilias laicas, los sambenitos ; mientras se condena al ostracismo a quiénes en medio de ese ambiente enrarecido, donde el poder justifica y exonera cualquier canallada,aún buscan la verdad.
Bertrand de Jouvenel es un excelente antídoto contra la actual Inquisición.
Javier Estangüi Ortega
Lo peor ea que hoy, como está ocurriendo en China, «los ciudadanos» están agradecidos a sus tiranos. Me da la impresión de que les resulta más cómoda esta situación, porque tomar decisiones propias implica tener una responsabilidad que hoy en día nadie está dispuesto a asumir…
Yo no sabía que las revoluciones y las guerras (al menos desde el siglo XVIII) fueron y son planeadas, sufragadas y dirigidas para dividirnos, destruirnos y esclavizarnos. El libro de Andrew Hitchcock expone detalladamente este plan desde su gestación que pretende la tiranía mundial que ya nos aprieta, aunque muchos se empecinan en negarla.