Maniqueísmo como tecnología punta.
Cuando todo se encona. Cuando la propaganda asola la inteligencia y reviste de complicidad ,e incluso de mala fe, todo intento de comprender los hechos. Cuando se demanda de las personas un escupitajo verbal y un odio desmedido hacia quiénes los repartidores de condenas e indulgencias se encargan de señalar a través de sus cebados medios de propaganda. Cuando se nos exige enviscar al proclamado enemigo y alzar a la peana de héroe al hombre tras el cual se parapetan intereses tan obscenos como los que se condenan. Cuanto se recurre a las metáforas mas manidas, sacadas de la chistera cuando la ocasión lo requiere. Cuando en nombre de la compasión que se siente por un pueblo se justifica el odio hacia otro , a la vez que se acepta sin rechistar como se roban los bienes de algunos de sus miembros mientras se pone en el Index a escritores,incluso ya muertos, se suspenden actuaciones de danza y se trata como apestados a ajedrecistas, a quiénes ,como salvoconducto , se les exige no sólo denostar a su gobierno sino renunciar a su bandera. Cuando se insulta, se le tapa la boca y se tacha de quintacolumnista a quien , sin estar en guerra su país, trata de retrotraerse mas allá del primer disparo exhibido por los medios para comprender no un estado de hechos, sino un proceso. Cuando , se diga lo que se diga, se nos lleva a tomar partido por asesinos, unos mejor armados que otros. Cuando la tierra se ha convertido en un espacio donde los estrategas de la geopolítica hacen su agosto; anhelar saber, sentir de verdad sin limitarse a servir a guión alguno, será pronto un acto de alta traición, porque ya somos testigos de ese matrimonio entre la tecnología punta y la pobreza de pensamiento y sabemos como se llama su hijo.
Javier Estangüi Ortega