Sobre el coronavirus

EL CORONAVIRUS, GRAN MAESTRO

a Juan Manuel, pintor, escultor, amigo, que existe sin miedo.

Hemos renunciado durante meses a reunirnos con nuestros familiares más queridos. Hemos renunciado y seguimos renunciando a las celebraciones de la amistad. Estrechamos la mano de alguien-si es que lo hacemos- y acto seguido corremos a desinfectarnos. Contemplamos al prójimo como una fuente posible de contagio y nos acercamos a el con ansiedad y temor. No nos besamos, no nos abrazamos.En su lugar nos rozamos los puños o los codos como un sucedáneo que trata en vano de mantener la cordialidad perdida. Nos hemos convertido en supervivientes y hemos hecho de la supervivencia casi nuestro único fin. Una pulsión por la supervivencia que se acrecienta cuanto mayor es el miedo. En aras de vivir estamos renunciando a todas las cosas que hacen realmente a la vida digna de ser vivida. Como animales en la seguridad de su madriguera escuchamos a diario a los propagadores del miedo cebarse con los nuevos chivos expiatorios :los que aun no se han vacunado o los estigmatizados como negacionistas; término que sirve tanto para un roto como para un descosido, y cuya virtud es fomentar el desprecio y el rechazo de quiénes ni piensan ,ni viven, ni actúan como la mayoría. Existimos como átomos aislados: sin apenas vida social, sin cordialidad, enmascarados hasta por las calles, temerosos de ese enemigo invisible que nos acecha y con la esperanza puesta con fe de carboneros en esa ciencia que nos promete la única redención en la que hoy creemos:la salud absoluta, la erradicación de las enfermedades y,¿por qué no?, la inmortalidad. Una inmortalidad similar a la de un muerto viviente.

¡Qué fácilmente hemos renunciado a la libertad!.¡Con que facilidad nos hemos convertido en delatores o acusadores de quiénes no se han avenido a hacer cuanto pregonaban sin desmayo los medios de propaganda!.¡Con que ligereza despachamos como charlatanería o falsedades cuanto no se adapta a la versión oficial, por cierto una y otra vez modificada a tenor de las circunstancias!. ¡Que grande es nuestra sumisión a cuanto está legitimado socialmente!.

Mirábamos con desprecio a los nazis y nos parecía aberrante e inexplicable las atrocidades que habían cometido sin saber, ahora no podemos ignorarlo, que dentro de cada uno de nosotros hay un inquisidor dispuesto a arrojar la primera piedra a quien no rinda culto a los ídolos de la tribu. Tenemos alma de esbirros y a no tardar nos dejaremos estabular y permitiremos que nos implanten un chip como a los animales domésticos.Eso si, lo harán en nombre de nuestro sacrosanto bienestar y de nuestra diosa Salud.

Sin duda hay razones para temer el virus pero creo que hay las mismas , incluso muchas más, para temernos a nosotros mismos y a nuestro miedo.

Javier Estangüi Ortega

2 response to "Sobre el coronavirus"

  1. By: Blanca Posted: 21 diciembre, 2021

    Las personas antiguas, no sólo viejas, lo sabemos bien…..

  2. By: Pablo Fuentes Posted: 6 enero, 2022

    Tan sólo una mascarilla, un confinamiento, un pinchazo. Tan sólo una comida, un paseo, un encuentro, una tertulia, un día, una primavera, una año, un amigo, un beso, un abrazo, una familia, Tan sólo la vida.

Responder a Blanca Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *