Mediocres encumbrados

Se muy bien que tanto el detritus como el lodo son vuestros Chanel número cinco. Que cuanto denomináis » justicia» o » moral» es un dardo emponzoñado para soliviantar a los resentidos o a los ingenuos, ante cuyos ojos aparecéis cual reyes magos dispensadores de dádivas y reparaciones;acólitos ciegos y sordos ante vuestro trapicheo esencial: el negociado del dolor y la frustración con que cotizáis en bolsa, para servir a la postre de chachas de los realmente poderosos, aplacar los ánimos y oficiar de Judas a cambio de unas monedas de plata y vanidad: un puesto de tertuliano en la televisión, un escaño, o un retiro en ese geriátrico de lujo que se llama parlamento europeo. Teatrillos en los cuáles, actores siempre secundarios, recitáis con celo los guiones de los Soros o los Bill Gates de turno representando el papelillo de adalides de la justicia.

Así como el imán tiene la virtud de atraer al hierro, vosotros atraéis lo peor del ser humano. En lugar de crecer hacia dentro, realizar un examen de conciencia, escupís hacia fuera, regurgitáis una y otra vez los mismos rancios y polvorientos eslóganes, el mismo » moco fraseológico, la misma filfa mental, insufrible matraca para quien aún es capaz de discernir entre un hombre bondadoso de verdad y un embaucador de tres al cuarto. Los cargos a los que os aferráis como lapas, no están hechos a vuestra medida. Os vienen grandes, muy grandes, como a pigmeos ataviados con holgados trajes de payaso. Mas los payasos son seres trágicos y tienen el don de hacer reír. Vosotros sois sembradores de resentimiento y odio, hacedores de estragos. Os befáis de las nociones de culpa y pecado , por la cuenta que os tiene, pues así eludís cualquier penitencia y evitáis despojaros de esa máscara ya casi adherida a vuestra jeta,el espejo en el que se reflejaría ese ser deformado, táctico, sin escrúpulos,de corazón amortajado, en lugar de los afeites del revolucionario con que dais el pego a los incautos.

No sois sino mediocres encumbrados. Tres cosas caracterizan sobremanera al mediocre: su denodado y baldío afán por encajar la realidad en su diminuto lecho de Procusto; de ahí su constante sentimiento de ser violentado por aquella; su falta de sentido del humor y la incapacidad de dar cabida al misterio , la belleza y lo sagrado. Las ínfulas en lugar de la humildad, la consigna en lugar del pensamiento, la lapidación en lugar de la bendición, la cantinela en lugar del canto y la celebración.Ahítos de ambición y estériles para creación alguna, sólo podéis derrocar, deconstruir y destruir. No al gran poder, al que servís, lo sepáis o no, sino a la cultura, la moral, la dignidad y la decencia.

Con celo realmente perruno anheláis deconstruir la lengua y la gramática para reducir ese inmenso tesoro de metáforas, signos y símbolos a los dos únicos discursos de los que sois capaces: una secuencia maquinal y desalmada semejante a la cadena de montaje y ese bla,bla,bla,bla deshilachado,incapaz de hilvanar con sentido siquiera dos frases seguidas.

Necrófilos como sois, por razones inconfesables, las vuestras siempre lo son, buscáis mancillar a un hombre muerto hace ya mas de cuarenta años. Lo vuestro son los juicios póstumos. Así, tres de vuestros ilustres cantamañanas verborreicos, enfermos de logorrea, ciscándose en la idea más elemental de justicia, reclaman la presunción de inocencia( es decir , la veracidad), para quien acusa al finado de actos aberrantes- el ex presidente Adolfo Suárez-de los que este ,por razones obvias, no puede defenderse.

En este tiempo de Navidad. En esta tregua de Dios, querría saber qué se truncó en vuestra niñez, ¿cómo os convertísteis en aves carroñeras ávidas de perseguir, cebarse en la inquina y alimentar jaurías?. En ese triste híbrido de arribista, comisario político, fiscal y verdugo. Al cabo todos nos iremos del mundo. Todos somos frágiles y estamos expuestos.Realmente siento pena y dolor por vosotros pues al contemplaros vislumbró el rostro acerado y atroz que el ansia de poder, el odio y el rencor esculpen en los hombres cuando son despojados del amor, la piedad, la compasión y el perdón: un cínico, un poseído, o un zombie desalmado incapaces ya de respetarse y contemplarse a si mismos.Nuevos Sísifos cuyo Tártaro es el ser condenados de por vida a estamparse contra el muro de la Verdad, el Bien y la Belleza.

. Javier Estangüi Ortega

1 response to "Mediocres encumbrados"

  1. By: Blanca Ley Vega de Seoane Posted: 3 enero, 2026

    La Verdad, El Bien y La Belleza…
    Qué existiría antes de que Dios diera nombre a esos tres conceptos y, con ello, los creara…

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