Asesinos de nubes
Nubes arañadas, tajadas, segadas, atortujadas, torturadas y maltrechas. Jirones deshilachados como miembros de un cuerpo ferozmente troceado. Cielos, antes hermosos, ahora sazonados de aspas y tachaduras como lienzos rasgados por un demente, o el ciego bisturí de un sádico hendiéndose en un delicado tegumento. Cielos una y otra vez saqueados y violentados por los fumigadores de la vida y la belleza. Estelas que no son sino pérfidas huellas de un desastre innominado e ignorado. Descompuestas , grotescas y demoníacas caricaturas de cuanto antaño se llamaran nubes y hoy no son sino signos de Caín. Los sueños y la fantasía se han divorciado de cielos y nubes y ahora andan errantes. «Desastre», sin astro, dice la etimología. Para rendirnos y abajarnos la mirada ,para que el cielo se desplome sobre ti y sobre mi, sobre nosotros para siempre, los adalides del transhombre, han comenzado por las nubes.
Javier Estangüi Ortega
Extraordinaria y conmovedora descripción de uno más de los infames crímenes al mundo y a la humanidad.
“ los adalides del transhombre, han comenzado por las nubes”. Por las nubes, por los ideales y los valores. Una pena que se ataque siempre a lo más vital.
Todo lo que sea contrariar a la Madre Naturaleza debería ser considerado un crimen contra el ser humano y por supuesto contra la esencia de la vida en la Tierra. El gobernar ó intentar gobernar el destino Natural de nuestro mundo es dañino para todo ser vivo sea de origen animal o vegetal.