El pueblo

En el puerto fondean humildes barcos de pesca con nombres de mujeres, flores, dioses del lugar. Los pescadores faenan de noche,jamas dicen «el mar» sino » la mar» Las luces de sus barcas parecen luciérnagas o estrellas titilando sobre el agua. Regresan a puerto al alba , las barcas avanzan escorándose, se hunden en el horizonte y, un instante después, como burlando un naufragio, emergen de nuevo y navegan al balancín hasta ampararse en puerto .Hombres embriagados y ahítos de mar de regreso al hogar.

Un taxista, tiene amigos pescadores, me confiesa que cuando se jubile-le faltan dos años-, irá a faenar con ellos. Y pienso en los quehaceres aún vinculados esencialmente a la tierra y a la mar: campesinos, ganaderos , pescadores , y para de contar. Los artesanos son el siguiente eslabón y, a partir de ahí, existimos, como escribió Eliot, como » flores cortadas y puestas en un jarrón».

La iglesia , sita en la plaza, esta casi siempre vacía, salvo los domingos, en los que se reunen los escasos feligreses, ancianos en su mayoría, para escuchar misa y la reprimenda del cura que les recuerda que aún no se han puesto al día en el pago de las cuotas del entierro. Cuando fallezca esa generación nadie, excepto algún turista ocasional, visitará el templo. Y esa isla en el tiempo y el espacio, refugio y sostén de tantas almas durante tanto tiempo, se convertirá en museo, sala de exposiciones o conciertos o quién sabe. ¿ Abandonan los hombres porque se han ido los dioses o porque aquéllos, seducidos y anestesiados por lo novedoso, se rinden , abdican, se abandonan a la corriente. Van jadeantes en pos del último tren sin inquirir siquiera donde les lleva?.

Un joven, de aspecto noble y avispado ,ayuda a su madre en la frutería, me relata como extranjeros adinerados y fondos de inversión se están apropiando del pueblo. » A los jóvenes de aquí nos resulta imposible comprar un piso o pagar un alquiler. Hace años muchos malvendieron sus casas . Fue una bicoca para quiénes compraron, reformaron y vendieron o alquilaron a su vez». Desde entonces el pueblo es una especie de parque temático.

Es el desenlace de un pueblo que mató y desterró a sus poetas y escritores. Y me vienen los nombres de Lorca, Miguel Hernández, Muñoz Seca, Chaves Nogales. No queda sino expiar la culpa y edificar de nuevo,me digo, mientras camino hacia el espigón. Allí están los pescadores: derrengados por la faena, de rostros tajados, curtidos. Maldicen, se embroman y echan cuentas del día. También ellos forman parte de una cofradía en extinción .

Enracimo todo de cuanto he sido testigo: los pescadores, el taxista ,los feligreses y el sacerdote, el joven, este cielo tan tornadizo y el mar: tempestuoso, quebradizo, sereno, espejos ambos, cielo y mar, de nuestra alma y cuanto la requiere y rebasa. Y recuerdo a Gabriel Marcel, el filósofo de la esperanza. La esperanza escribe es » dar crédito a la realidad».

Javier Estangüi Ortega

3 response to "El pueblo"

  1. By: José Luis Posted: 24 mayo, 2024

    Hermosa crónica poética de ese ‘racimo’ de experiencias vividas.

    • By: elsabernoesunlujo Posted: 27 mayo, 2024

      Muchas gracias, José Luis

  2. By: Blanca Posted: 24 mayo, 2024

    Tengo suerte, Javier, porque cada vez tengo más fe, y eso me da esperanza.
    No sé por qué la tengo, pero es que ya no veo otra solución…

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