Aluvión de pantallas e imágenes

El asunto de la imagen es un problema metafísico. Obviaré detenerme en las pantallas que sirven para regular el tráfico aéreo, las que permiten contemplar los movimientos rítmicos del nonato, las que revelan los estigmas del cuerpo herido por la enfermedad, las empleadas en geolocalizaciones y cámaras de vigilancia , y también aquellas que nos hacen ver la guerra como una especie de simulacro. Me centraré , sobre todo, en las imágenes prefabricadas y suministradas por las televisiones, los móviles y los ordenadores empleados por la mayoría. Se podrá objetar que nuestra relación con el mundo está mediada siempre por imágenes, mas , si así fuera, no es lo mismo un beso real a su imagen como emoticono, ni tampoco las imágenes forjadas por cada uno de nosotros a las suministradas y prefabricadas en serie.

En la entrada consagrada al término «pantalla» del «diccionario de la neolengua» de Jean-Yves le Gallou y Michel Geoffray, se lee lo siguiente:» antaño esta palabra designaba lo que servía de obstáculo a la difusión de la luz o del calor.Hoy en día designa, al contrario, el intermediario a través del cual los occidentales deberíamos ver el mundo».

Günther Anders en su obra más importante vertida al español como «La obsolescencia del hombre», observa hasta que punto se nos insta a encerrarnos en casa si queremos saber cuanto sucede en el mundo. Allí , como la luz, el gas o el agua, se nos suministran también «imágenes en efigie» de la realidad. La conversión de los pueblos en espectadores va pareja al desarrollo de las tecnologías de la imagen, como también la creación del déspota virtual quien a capricho cree poder convocar y desconvocar la realidad. Las pantallas son, en realidad, inhibidores de la transcendencia:hacia los otros, hacia el mundo, hacia el fundamento. La televisión no es, como se proclamaba antaño,»una ventana abierta al mundo»-existe un canal autodenominado «la televisión abierta»-, sino el portazo que damos a la realidad, a nuestro pensamiento y a nuestros sentidos; los únicos capaces de librarnos de ese aluvión de imágenes prefabricadas, pitanza arrojada sobre nosotros para reducir nuestra voluntad, empobrecer nuestra percepción y jibarizar nuestro pensamiento.

No es casualidad: cuanto mas proliferan imágenes y pantallas mas mengua la realidad. El cúmulo de imágenes actúa como simulacro: reviste de riqueza nuestra creciente pobreza. Apenas sin realidades, mas magnates de lo virtual, existiremos cada vez mas en una suerte de sueño inducido mientras la realidad se agrieta bajo nuestros pies. Separados de lo esencial ya se vislumbra el transhombre. El hombre ciego y sordo a la ley de las estrellas, como cantó el gran poeta, cuyo interior albergará cifras y claves mas no «cielo intensificado , surcado por pájaros y preñado de vientos de bienvenida».

Javier Estangüi Ortega

1 response to "Aluvión de pantallas e imágenes"

  1. By: Pablo Fuentes Posted: 27 enero, 2024

    El poder nos ha confinado en una cárcel mental. Desoigamos sus pantallas y regresemos a la frescura de los sentidos y la calidez de la verdad.

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