Sobre el confinamiento

Cuando en una ocasión se inundó el laboratorio en el cual Pavlov estudiaba experimentalmente los reflejos condicionados, los perros que se salvaron de perecer ahogados no mostraron posteriormente huella alguna de los condicionamientos adquiridos anteriormente. El marasmo traumático los había hecho desaparecer. Al parecer, en algunos casos, como en la bautizada epidemia «del Covid 19», no sucede así con los hombres. Las tendencias, dependencias y condicionamientos previos no solo no se borraron sino que se exacerbaron muchas veces hasta lo absurdo y esperpéntico. Se puede decir que las barreras y prevenciones , las mascarillas tras las que ocultamos nuestros rostros, nos desenmascararon y desenmascararon y expusieron al desnudo nuestro mundo : la mercantilización de la vida y la salud, el tácito y en ocasiones manifiesto grito egoísta del «sálvese quien pueda» proferido tanto por individuos como por naciones, la cháchara de no pocos consagrados expertos, sus vaivenes y falta de juicio propio junto a su sumisión a los dictados de dudosas organizaciones internacionales, la inepcia de gobiernos, la avidez de logreros y agiotistas que vieron en el pánico y el dolor ocasión para hacer su agosto y , de paso, vender mascarillas falsificadas o sin utilidad alguna, la conversión de naciones en guarderías y la infantilización de los adultos por los medios de propaganda subvencionados por los estados(palabra actual para reemplazar a sobornados). Noticiarios exhibiendo sin pudor alguno a médicos e higienistas dándonos cursillos de cómo lavarnos las manos mientras callaban ante la criminal prohibición de autopsias por parte del estado. Juristas que se tragaron como sapos estados de emergencia inconstitucionales, y que ya ,a toro pasado, pisoteados los derechos por los cuales habían de velar, trataron de lavar su conciencia revelando tal desafuero. Ciudadanos que, de la noche a la mañana, oficiaban de policías y ponían el grito en el cielo si veían las imágenes de quien ,menos dócil que ellos, paseaba a solas por el campo o por la playa acosado por helicópteros de la policía. Y así, sin abrazos, sin estrecharnos la mano, conversando sobre vacunas y sistemas inmunológicos mas que sobre nuestra condición, recelando de los otros, cambiándonos de acera si alguien se nos aproximaba, no velando ni asistiendo al entierro de nuestros padres ni abuelos; no hicimos sino mostrar, paradójicamente con el rostro tapado, nuestra faz desnuda , el mejor retrato de nuestro mundo:un mundo de átomos aislados, de seres agazapados y asustados , ciegamente obedientes a cuanto se presente como autoridad , aunque «el rey»- en este caso los voceros oficiales-, estén desnudos(véanse los experimentos de Milgram) y, en fin, preocupados mucho mas por la supervivencia y la prolongación de la vida que por la vida buena. Nuestra ignorancia,nuestro temor a no ser contagiados ni contagiar,nuestra real preocupación por los otros, con todo, no dan cuenta de cuanto sucedió. Y lo sabemos. Hay conocimientos que nos suministran los libros y la vida. Otros sólo nacen de la libertad. Mi maestra fue una anciana que, pese a los requerimientos de la policía , se negó a enseñar factura alguna de compra ni a justificar su salida a la calle sin mascarilla alegando con voz serena, sin ir por las bravas: «no tengo miedo. He sido siempre una mujer libre».

Javier Estangüi Ortega

3 response to "Sobre el confinamiento"

  1. By: Pablo Fuentes Posted: 5 noviembre, 2023

    Todo lo ocurrido puso en evidencia todas las mentiras para encaminarme irremediablemente hacia la verdad. El que haya conocimientos que sólo se nos revelen siendo libres parece obvio; y al mismo tiempo, es misterioso y profundo. Quizá lo más importante que deba aprender.

  2. By: Javier Posted: 20 noviembre, 2023

    Magnífico diagnóstico de este gran fracaso, Javier. Muchas gracias.

    • By: elsabernoesunlujo Posted: 21 noviembre, 2023

      De nada, Javier.
      Mayor fracaso aún sería no darnos cuenta.

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