A la caza del hombre

La caza al hombre, frente a la de otras especies, no conoce veda alguna ni, por cuanto se ve, goza la especie de sociedades de protección. Esto no quiere decir -hoy hay que aclarar lo evidente-,que quien escribe esto tenga simpatía por las jaurías hacia otras especies.

Hace pocos días distintos cazadores, de común consenso, se rasgaban las vestiduras mientras llevaban las manos a sus cabezas a causa de la aplicación de una ley, tan «tautológica» como desquiciada , en virtud de la cual se ha reducido la condena de un recluso de quince a catorce años . Los nuevos cazadores pertenecen a una especie híbrida entre el verdugo y el tartufo. No ponen el grito en el cielo por la injusticia de tal ley que vulnera el principio de inocencia si es un hombre el acusado, convierte faltas en delitos, arrambla con cualquier gesto espontáneo por considerarlo sospechoso ,convierte sin discriminación alguna hechos en casos y ,como una corrosiva celestina estatal, erige muros de desconfianza entre hombres y mujeres. La internacional de los nuevos cazadores ,instigada y amparada por la del dinero y la del poder, cuyo credo es vociferado por propagandistas disfrazados de periodistas y togas de quita y pon, según soplen viento , cargos y promociones , es un corrosivo cuyo fin inconfesable es destruir los vínculos sociales y hacernos vivir en perpetuo estado de alarma para impedir que nos enfrentemos a las injusticias que realmente claman al cielo: gobiernos y organizaciones internacionales carentes de escrúpulos, venta en almoneda del patrimonio de las naciones ,la acelerada concentración del poder , el dinero y los medios de propaganda por esos nuevos piratas cuyas aguas internacionales ahora se llaman paraísos fiscales , ostracismo y excomunión de los disidentes, condiciones de trabajo propias de esclavos, adulteración y carestía de los alimentos, erosión de la decencia común, sustitución de la cultura por la propaganda y el entretenimiento, consideración del cinismo y la inmoralidad como señales de madurez.

En cuanto a la ley proclamada por esa asamblea infantil de Abundios resentidos cuya ideología de izquierda es el paño de las vergüenzas con que cubren sus ambiciones mientras se ponen a disposición de quiénes realmente mandan. (Acomplejados fanáticos , dignos de objeto de estudio por los psicoanalistas)-por cierto, el obsceno ve obscenidades por doquier-; y a los cazadores de hombres , ávidos de dolor y penas para con sus semejantes,¿Qué decirlos, salvo invitarlos a mirarse en el espejo del decoro y la verdad antes de arrojar y distribuir su ponzoña envenenada ?.Entretanto sólo cabe resistirse y desear y esperar que en el futuro nuestras penas no sean tan patológicas, o mas , que nuestros delitos.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "A la caza del hombre"

  1. By: Pablo Fuentes Posted: 22 septiembre, 2023

    Mientras el hombre no asuma su propia soberanía, será cobaya, diana y trofeo de los tiranos de siempre.

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