Las escabechinas del Progreso

Jean-Claude Michéa en uno de sus excelentes libros titulado «El complejo de Orfeo» sostiene la tesis según la cual la idea de Progreso se consolida como consecuencia del terror traumático provocado por las guerras de religión de los siglos XVI y XVII. Guerras que,como ha mostrado William T. Cavanaugh en su libro :»El mito de la violencia religiosa»,eran sobre todo guerras de consolidación de las recientes naciones , como lo prueban las alianzas a menudo cambiantes, según los intereses, establecidas por los diversos poderes, al margen de las creencias religiosas.

Sea como sea, según el autor citado al principio, ese trauma llevó a los progresistas a no mirar hacia atrás por considerar el pasado como una sucesión de crímenes y violencias. A partir de entonces fue una especie de apriori suyo-prosigo con el autor-«considerar que cualquier tiempo futuro será mejor». A partir de tal prejuicio la historia , entendida como el desfile glorioso de un progreso inexorable ,nos ha incapacitado para saber y estudiar cuántas prácticas , saberes y tradiciones que merecían ser custodiadas y conservadas, al ser rebautizadas como refractarias al progreso o «reaccionarias»,han sido minadas y destruidas por aquél ,parricida de sus orígenes, descomunal crecida que arrambla con cuanto encuentra a su paso. Para sostener tal fe,fue preciso simplificar el pasado hasta lo grotesco. Asi la llamada Edad Media fué considerada y despachada como una «época de tinieblas». La concepción de la historia se convirtió en un anestésico para la inteligencia, compartido tanto por los liberales como por los progresistas de izquierda: sociedades primitivas, esclavistas, feudales y capitalistas. Con este sencillo esquema se «explicaba» todo a la vez que se condenaba cualquier tiempo pasado. Ideólogos e historiadores se encontraron con huesos duros de roer para encajarlos en esta visión tan empobrecida. Asi hablaron de «sociedades sin historia». Asimismo realizaron esfuerzos titánicos para mostrarnos todas las barbaries-tanto reales como fabuladas-del pasado. El autoproclamado «socialismo científico» tachó de utópico al socialismo originario basado en lo que Orwell denómino «common decency» (lealtad, generosidad, profundo sentido de la justicia, rechazo de los atropellos, sentido de la dignidad,etc), desvinculándose de los pueblos, sus raíces y sus tradiciones para llegar a convertirse en ingeniera social y una técnica de asalto al poder al margen de toda moral. Y eso ha conducido a que la hoy denominada «izquierda» no sea ,lo sepa o no, sino un agente mas al servicio de quiénes mandan realmente y ven con desprecio a los pueblos cuya cultura, tradiciones y moral quieren socavar para convertirlos en parias de espíritu y cebarlos con espejismos y paraísos artificiales mientras se los conduce al desierto.¿Ha de extrañar que quiénes defienden con celo que Manuel pueda llamarse Manuela ,o viceversa, den la espalda a la destrucción de la campiña, de la agricultura y la ganadería y se alien con quiénes desean alimentarnos con sucedáneos genéticamente alterados?. Los ejemplos podrían continuar hasta la desazón.

Cada época tiene su propia barbarie para la cual permanece ciega. No han sido los hombres de la Edad de Piedra ni los hombres del Medievo quiénes han llevado a cabo matanzas masivas, han forjado totalitarismos atroces y han arrojado bombas nucleares. Por poner un ejemplo reciente de nuestro progreso :un magistrado acaba de condenar a Lauren Handy a once años de cárcel y una multa de 350. 000 mil dólares . Su delito: tras ver una grabacíon en la cual el «médico» de un matadero abortista había dejado morir impasible a un bebé , decidió entrar en dicha clínica, sentarse frente a la puerta de entrada , rezar y recitar versículos de la Biblia. Su caso no saldrá en noticiario alguno. ¿Nos contentaremos con endilgarla el sambenito de «reaccionaria?.¿ O la contaremos entre una mas de las víctimas del progreso?.

Mas acá o mas allá de las hoy llamadas «izquierdas» y «derechas», en realidad cara y cruz de la misma moneda, dos rostros del terrible Jano del nihilismo , el cual tan solo cree y busca el poder, precisamos tanto como comer y beber un movimiento por la «common decency».

Javier Estangüi Ortega

1 response to "Las escabechinas del Progreso"

  1. By: Pablo Fuentes Posted: 22 septiembre, 2023

    Todo cuanto no sea «common decency» es enemigo de la verdad.

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