Tanta belleza
«Ven. Ayúdame a soportar el peso de tanta belleza.Toma tu parte. Yo era testigo. Ahora es preciso dar testimonio».
En estas frases de Henri Raynal ,exhaustivo testigo y poeta de la belleza del Cosmos, se encierra en buena medida el quehacer del poeta. Porque la belleza de la obra no es el resultado de la subjetividad del artista , por genial que sea este, sino mas bien de su capacidad para estar abierto a la belleza del mundo que impetuosamente le insta ,y ese es su privilegio y su tragedia, a darla voz para revelarse a los hombres como lo que realmente es cuando contemplamos aquél redimidos de nuestra indiferencia,nuestra ceguera o nuestra codicia.
«¡ Ven!¡Mira!, exhorta el niño al adulto para mostrarle una lagartija inmóvil sobre una roca. Este suele acudir con desgana a la llamada de aquél, pues por desgracia hace tiempo que ha dejado de asombrarse. Ya no percibe el resplandor de los seres.
El poeta es el niño hecho adulto quien, a despecho de desengaños y experiencias, con mirada y corazón aún virginales, es capaz de tomar la palabra ,no para decirse ,sino para que los seres se digan a través de su voz y muestren su gloria. La exhuberante belleza para la cual nosotros, vendados por el hastío, fatigados, o uncidos a ambiciones y proyectos, permanecemos ciegos.
Javier Estangüi Ortega
Quisera que estas palabras quedaran siempre en mí, resonando y vivas, como recién escuchadas.
Dios no nos expulsó del Paraíso, (siempre me pareció un castigo exagerado). Vivimos en el Paraíso, y nuestro castigo es no ser capaces de apreciarlo. Por eso nos dice que el que no se haga niño no podrá entrar en el Reino de los Cielos, o sea, el Paraíso…
Sigo dándome cuenta cada vez más de que hay que escuchar a los niños..