Deportados al futuro
Al igual que la sociedad comunista era , una y otra vez, postpuesta a un futuro siempre en retroceso a medida que el presente manifestaba las miserias del régimen y crecía la desilusión de tantos devotos de la misma, la nueva agenda dos mil treinta, en aras de la armonía de la humanidad con el planeta, como una apisonadora silente, desea despojar a pueblos y hombres de sus destinos, de su idiosincrasia , para que mas allá de étnias,naciones, culturas, nómadas o sedentarios, reine una «Humanidad» reconciliada entre si y con la tierra. Mas el destino cierto de cada hombre es la muerte y el destino de cada una de las civilizaciones , una vez destruidas sus tradiciones y raíces,lo que quedaría como resto y basamento común a todas ellas, sería una animalidad genérica o una masa amorfa destinada a ser modelada a capricho por planificadores e ingenieros sociales. Un poder totalitario como nunca antes habría tenido lugar en la historia.
Por eso ese proyecto sin alma debe borrar la memoria de los hombres a la vez que fomentar el olvido de su condición de mortales.
Los ancianos, cuya existencia linda con la muerte, son los depositarios de la memoria. Es preciso librarse de ellos pues son molestas encarnaciones de cuanto ha de ser extirpado para que nuestra mirada se vuelva por completo hacia ese futuro que no es sino una deportación de lo humano, en el cual los jóvenes, a su vez , serán admitidos tan sólo a condición de carecer de filiación alguna. Sin propiedad, vecindad,ni prójimo,ni nación,ni cultura alguna. Y la cantinela de seres resignados , «es lo que hay»,»es el futuro», «o es lo que toca» ,nos postrará cada vez mas hasta que la tierra se asemeje a un sofisticado campo de concentración sin alambradas, con placeres enlatados y artefactos a granel, donde , sintiéndonos liberados e inmortales, exonerados de culpa y de tragedia, proyectos diabólicos nos acabarán por sonar a angélicas utopías.
Javier Estangüi Ortega
Tienes razón, Javier. Por eso los ancianos, entre los cuales ya me encuentro, tenemos la obligación de resistir lo más posible para abrir los ojos de nuestros nietos y enseñarles lo que es la LIBERTAD, sin la cual no serán hombres, aunque lo que se les presenta como alternativa puede parecer más atractivo o más cómodo.
Las cosas valiosas nunca fueron cómodas..
La tarea no es tan fácil… tienes que conseguir su respeto y cariño primero, para que te hagan algo de caso, jajaja…
Las religiones exhortaban a sus feligreses que creyeran en lo que no veían. La agenda 2030 nos exige que no creamos en lo que se nos revela como evidente.