Una esbirra ejemplar

La esbirra ejemplar es una politriz , se empingorota cuando interviene, la gusta trepar por la cucaña hasta alcanzar el beneplácito de su jefe, ignora la sintaxis y pone un exagerado énfasis en cuanto dice. Reparte por doquier frases pegatina, ideas espray y un inacabable moco fraseológico, como escribió Karl Kraus. Logorrea almibarada con aderezos de indignación militante. Sus compañeros de bancada se miran satisfechos y sonrientes entre si :»Esta chica promete», se dicen tácitamente mientras piensan con preocupación en el ministerio que la susodicha les podrá birlar en el futuro, esta vez por méritos propios: adular y recitar el ideario con más exagerado convencimiento que el resto. A la esbirra ejemplar la gusta repetir frases del jaez de «poner en valor» ,»como país»o «derechos sexuales y reproductivos». Su retórica oscila entre la cantarola y la almorzada, perfumadas con Chanel. Si hubiera una escuela de arribistas sería presidenta honoris causa. Desde la tribuna , como en una cabalgata de reyes mayos, arroja lisonjas por doquier a los unos de los suyos y a los otros de los suyos. Así, caiga como caiga la moneda, caerá siempre de su lado. Desciende de la tribuna como una diosa vestal de la democracia cuando es, en realidad, una esbirra ejemplar. Se merece cuanto logre y mucho mas.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "Una esbirra ejemplar"

  1. By: Pablo Fuentes Posted: 21 marzo, 2023

    Extraordinaria sátira. Todos son esbirros. «Algunes», ejemplares.

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