Canales, cadenas,programas y redes
Con la cadena de montaje y el fordismo se compartimentaron y mecanizaron los movimientos y gestos humanos. Chaplin hace una parodia de este proceso en su extraordinaria película «Tiempos modernos». El resultado de tal mecanizacion no fué solo la desaparición de los cantos de trabajo , vinculados a las tareas ligadas a la tierra , ni de los movimientos orgánicos , sino el aumento del tedio y la monotonía vital, el cansancio crónico y la desvitalización del ser humano. «Su fatiga es la del gladiador después de la batalla,y su tarea ha consistido en blanquear una esquina de la administración». Este aforismo de Kafka añade al fenómeno la ausencia de sentido del trabajo en proporción con las energías empleadas.
Hoy la desvinculación con respecto a lo orgánico y la fragmentación han llegado ya a colonizar casi todos los ámbitos de la mente del hombre. Solo que aquí la monotonía se oculta tras ese carrousel de imágenes que se suceden sin relación alguna . La excitación artificialmente producida lleva a esa hiperactividad incapaz de concentrarse en nada.Si el peligro del fordismo era el cansancio crónico , y la enajenación era el resultado de una escisión dentro del propio ser humano-( convertido en una especie de piloto automático en el trabajo)- ;la nueva enajenación consiste en una dispersión en la que el hombre está constantemente descentrado.
Cadenas,canales, programas y redes son términos consustanciales a la radio,la televisión , los móviles y los ordenadores, ¿Qué es una cadena sino un medio para constreñir y aprisionar?.¿No encauza el pensamiento cada canal y le prescribe el curso de las imágenes?.¿Y qué es un programa sino la forma en la que se ha pautado y regulado el tiempo, es decir, la vida?. Inútil recordar entonces como nuestras inteligencias boquean en las redes hasta expirar como pececillos sacados de su hábitat:la naturaleza y los rostros ,palabras y presencias de otros hombres.
Javier Estangüi Ortega
Qué inteligente observación, Javier. Todas ellas herramientas para el control y la opresión que, además, utilizamos ingénuamente sin advertir que colaboramos en nuestra condición de esclavos. Nada sistemático es casual.