«Una lotería».

Al fondo de un bar de esos dejados de la mano del hombre, de fritangas y achicoria para estragarse, descuido y suciedad, donde tan solo recalan para abrevar sus penas los mismos parroquianos de siempre, indiferentes a la mugre y al abandono, o algún transeunte despistado; adheridas a la pared había dos repisas repletas de botelos donde se anunciaban las posibles loterías a las que quiénes allí, naúfragos por hábito o descuido, podían jugar. Bono Loto, la Primitiva, el Gordo, Euromillones, Lototurf, Quintuple Plus, El Quinigol, Múltiples, con Partidos, sin Partidos, Reducidas, Condicionadas.

Me vino a la memoria de inmediato esa vieja expresión de antaño con la cual se lamentaban quiénes tocados por su mala estrella exclamaban para mitigar su pena»¡La vida es una lotería!». Y recordé también la queja irónica de los que con no poca chunga y resignación para referirse a cada gobierno de turno anunciaban con voz guasona :»¡Nos ha tocado la lotería!».

Borges soñaba con una lotería de cuyo resultado salieran tanto los gobernantes como los condenados. En la Grecia clásica se asignaban algunos cargos por este procedimiento. ¿Sería descabellado, por ejemplo, dejar los cargos nacionales al azar de la diosa Fortuna del Bono Loto y los llamados eurodiputados al inocente dedo del Euro millón?. Y así sucesivamente hasta agotar tanto cargos, prebendas y sinecuras, como loterías. Al fin y al cabo tal vez el procedimiento no fuera peor que esa selección inversa que , desterrando la moral y la inteligencia ,recompensando la falta de escrúpulos , ha encumbrado a lo peor de cada casa a dirigir naciones.

Al menos así si que podríamos exclamar con todas las de la ley eso de «¡Nos ha tocado la lotería!». Claro , a condición, de no estar amañada.

Javier Estangüi Ortega

2 response to "«Una lotería»."

  1. By: Blanca Posted: 18 mayo, 2022

    El resultado no podría ser peor de lo que tnemos… a condición de no estar amañada claro…..

  2. By: Pablo Fuentes Botella Posted: 18 mayo, 2022

    Sería una buena forma de mostrar que las elecciones son inútiles. Ya lo decía Antonio García Trevijano: «En la noche todos los gatos son pardos».

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