La ventana daba al muro

El filósofo Jacques Dewitte inpirándose en un cuadro de Magritte ,que parece abrirse al paisaje sin lograrlo,imagina un lienzo representando una ventana abierta a un espeso muro en el cual tan solo se aprecian las sombras de los batientes de la propia ventana. La oclusión es total. Es imposible referirse a otra cosa , abrirse a otra cosa salvo a aquel muro impenetrable y a las sombras de la propia ventana, es decir al espacio de quien mira, a uno mismo. El filósofo emplea esta imagen para refererirse a los totalitarismos y su deseo de un mundo clausurado y hermético, desprovisto de cualquier referencia a cuanto pudiera ser otra realidad fuera del mismo. Mas la imagen bien podría servir para nosotros mismos y preguntarnos por si aún, más allá de nuestras convicciones y creencias, albergamos en nuestro interior un espacio para lo otro,provenga de donde provenga. Para preguntarnos si nuestras ventanas y nuestro interior no tienden a convertirse en parapetos y casamatas ,catafalcos desde los que nos protegemos tanto de la verdad como de la propia vida.

Wells escribió un maravilloso relato titulado «La puerta en el muro». Tanto mas petrificado está nuestro corazón y nuestra alma, tanto mas nos dominará el fatalismo, tanto mas impenetrable nos parecerá el muro. Algunos desfallecen en sus intentos por horadarlo. Otros se rompen la crisma contra el.Y otros nos enseñan que, en buena medida, superar el muro es transcendernos, saltar por encima de nosotros mismos.

Javier Estangüi Ortega

2 response to "La ventana daba al muro"

  1. By: Blanca Posted: 27 febrero, 2022

    Ojalá apeendamos a superarlo. Me horroriza que estoy encerrada detrás de un muro… o en cualquier sitio..

  2. By: Pablo Fuentes Botella Posted: 27 febrero, 2022

    En tus palabras, Javier, se encuentran preguntas esenciales de la vida del ser humano y la vida del ser humano en este momento tan difícil. Necesitamos puertas y muros para morar un hogar que nos otorgue intimidad y que nos lleve cada atardecer hasta la misma lontananza, que nos salve de nosotros mismos y sea una invitación al otro y a la vida. Sólo muros, el más desolado calabozo.
    La pregunta más compleja sería cómo trascender los muros que nos impone el poder. Quizá llevar nuestro compromiso con la belleza, la verdad y la virtud hasta sus úlitmas consecuencias.

Responder a Blanca Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *