Nuestro derecho a la información
Hace tiempo que- entre otras cosas por la concentración de los medios falsamente llamados de » comunicación»- el derecho a la información se reduce a recibir pasivamente informaciones sin que, a su vez, nosotros, salvo a través de esa Babel que todo lo engulle vorazmente que son las redes, podamos informar de nada salvo a nuestro círculo de allegados y conocidos. Ya se apercibió Günther Anders del consejo tácito de los media :» si usted quiere saber algo del mundo ha de meterse en su casa donde las informaciones le serán suministradas como el agua, la luz o el gas». Sólo que la información es susceptible de ser mucho más adulterada que éstas. La tragedia , especialmente de Valencia, salvo honrosas excepciones, ha puesto en evidencia a los » informadores». Desplazados allí por cadenas estatales o subvencionadas por el gobierno, los periodistas estaban in situ tan sólo corporalmente, pues en su pensamiento y en su decir eran cristobitas, muñecos de guiñol de quién previamente les había suministrado guiones e idearios que aquéllos se limitaban a repetir como loros amaestrados esperando la posterior recompensa. En ocasiones la realidad demolía la ficción de forma brusca,pues quiénes sufrían les increpaban desde sus ventanas ,o se acercaban al micrófono para denunciar a unos y otros ,o desahogaban su ira o su anhelo, siempre estafado, de justicia. Era el pueblo sufriente y llano, los que tienen » derecho a la información» para permanecer mudos o callados. E imaginé una vez más a los hipnotizadores recoméndándonos , a ellos y a nosotros,encerrarnos en nuestras casas , encender la televisión para que de verdad, de buena tinta, supiéramos, supieran, que les había, nos había, ocurrido. Les hice caso. Entré en casa, encendí una cadena . En la pantalla apareció el jefe de los hipnotizadores,máster en marketig,publicidad y propaganda por una afamada universidad.» Desconfien de sus sentidos y su intuición, nos exhortó paternal, la realidad no es como la perciben, sospechan e imaginan. En realidad, la realidad no existe.No es sino un endriago,un relato , una construcción. Un truco de magia. No sean quejicosos, ni levantiscos,ni violentos. Déjennos trabajar». Supe entonces que existían otras excavadoras distintas a las que allí levantaban armazones , escombro,fango y ruinas. Las excavadoras silentes e invisibles de los hipnotizadores sepultando voces, cifras, hechos, culpas.
Javier Estangüi Ortega
Esto comenzó hace bastante, y no sólo en España, pero desde los atentados del 11M, se ha vuelto espantoso.
Nos enseñan la realidad, nos lo dicen a la cara, y la ge no quiere verlo. Es el MIEDO…
Ya la VIDA HUMANA no vale nada… y nos intentan convencer de que aquí no pasa nada., con bastante éxito, por cierto
Esconden los muertos, que son algo muy feo, y todos los problemas se solucionan matando al que lo tiene, física o socialmente,
Yo ya voy por levantisca, tirando a violenta…
Nunca pensé que llegaría a convertirme en esto
Quizá lo era y no lo sabía…