La igualdad que nos prometen

Los faramalleros que hoy, urbi et orbi, han ascendido por la cucaña del deshonor y la indignidad, pregonan luchar por la igualdad y nos entonan, no ya cantos de sirena, sino baladas y canciones de cuna como corresponde a un pueblo infantilizado sin cesar. Cada quisqui , si previamente no ha apagado la llama de la verdad con el agua sucia de la propaganda puede ya saber en que consiste esa celebrada igualdad:

Somos iguales en taparnos la boca cuando los poderosos lo crean oportuno, tanto si se trata de salvaguardarnos de un virus como de romper el insidioso consenso de la ortodoxia establecida.

Somos iguales en ser despreciados e infantilizados por quiénes nos tratan como a imbéciles, y nos quieren dar cursillos sobre como amar, pensar, sentir, vivir.

Somos iguales en sentir como la humanidad y la compasión desaparecen y los hombres quedan bajo la férula de la impostura, la codicia, el dinero y el mercado

Somos iguales en recibir como sustento una bazofia por comida y una retahila de memeces , consignas y frases pegatina por educación.

Somos iguales en padecer como se derriba, hasta convertirse en escombros, la herencia de una alta cultura que tardó siglos en acrisolarse.

Somos iguales en ser desmemoriados y convertidos en tabulas rasas donde los poderosos, a capricho, estampen , sellen y moldeen nuestras vivencias y recuerdos.

Somos iguales en recibir el mismo aguachirle , la misma insípida papilla y la misma mugre ofuscada y perfumada de «modernidad» que se hace pasar por cultura.

Y somos iguales en estar sumidos en similar trance ante ese múltiple hipnotizador que locuaz nos sugiere cerrar los ojos, soñar y fantasear con paraísos , mientras antes de que podamos abrirlos para contemplar desgarrados nuestro pequeño vergel convertido en tierra yerma, nos despoja de todo cuanto tenemos , amamos o anhelamos de verdad.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "La igualdad que nos prometen"

  1. By: Pablo Fuentes Posted: 14 enero, 2024

    Es más necesario que nunca dejar botar lo más genuino, dar espacio a quienes piensen y obren de manera distinta, dejar que todas las diferencias maduren hasta que este mundo sea el vergel de abundancia y poesía que todos deseamos.

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