Seres, objetos, productos

El enamorado, el poeta y el campesino se relacionaban con seres. Sabían que ni su saber ni su voluntad eran capaces de domeñar la realidad. Ni los elixires ni los filtros del amor ,como tampoco las plegarias y danzas de la lluvia, procuraban ni uno ni otra. Cierto, había también enseres,mas entre los seres y los enseres existía una íntima relación:el tazón de la leche y la cesta del pan mostraban hasta que punto la leche y el pan otorgaban significado tanto al tazón como a la cesta.

Con el advenimiento de los ingenios, la ciencia moderna, la posición del hombre como Subjetividad y el florecimiento de las ciudades, los seres se transmutaron en objetos. Kant empleó la palabra «Gegenstand» (Gegen-stand-lo que está enfrente), para referirse a la realidad. La subjetividad establecía las condiciones de posibilidad de la experiencia que era tanto como decir de los objetos de la experiencia. Era una visión , con todo, exclusivamente reducida a lo espiritual,lo que no es poco.

La revolución industrial, el desarrollo de la técnica,la posición del hombre como «homo faber» y la conversión de las villas en grandes ciudades y luego en megalópolis, transformaron los objetos en productos. Hoy se habla de producción agropecuaria, producción cultural, producción artística, incluso de «productos financieros». Se producen virus, epidemias; incluso se da la posibilidad de producir seísmos, lluvias ,sequías, y votos. Un hombre se puede «producir» como mujer y viceversa. El hablar de «construcción nacional «, «marca » o «hacer país», para referirse a entidades históricas, ¿acaso no significa considerar estas como productos?.El sueño de subsumir lo natural en la categoría de lo fabricado parece poder realizarse y amenaza con transformarse en pesadilla. Reducir los seres a productos es un síntoma de soberbia, desprecio e indiferencia hacia los mismos y, a su vez, la soberbia, el desprecio y la indiferencia coadyuvan para transformar a aquéllos en productos. Hace unos años un sociólogo relataba con chanza e ironía como muchos jóvenes de los Estados Unidos creían que la leche era un producto de fábrica, pues jamás habían visitado granja alguna y eran incapaces de vincular aquélla con ningún animal . Hoy la ironía se ha mutado en tragedía pues el «progreso»ha dado la razón a esos jóvenes, y lo que llamamos «leche» se ha convertido casi en su totalidad en un producto. El ciclo descrito por Marcel Mauss de dar-recibir-devolver que caracterizaba a muchas sociedades ha sido reemplazado por el de producir-consumir y desechar. Apenas cambia nada el que se hable de producir-consumir-reciclar; pues recliclar significa reutilizar , esto es, valorar los seres por su provecho y utilidad . El crecimiento, se camufle o no como «sostenible» , convertirá el mundo en un inmenso cúmulo de productos. Pues sólo cuando el hombre ha sido completamente desarraigado ,y los seres convertidos en productos ,es posible un mercado total y la mercantilización de todo.El saqueo a la cultura y a la naturaleza son los dos pilares de este nuevo Leviatán. Si el hombre, reducido a subjetividad u homo faber no se recupera y se abre a cuanto lo transciende, la economía del crecimiento se transformará en economía de subsistencia y el consumo ostentatorio en cartilla de racionamiento. Si no despertamos a tiempo el terror irrumpirá en la fiesta.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "Seres, objetos, productos"

  1. By: Blanca Posted: 28 octubre, 2023

    Creo que el terror ya está irrumpiendo, por este y otros motivos. Se nos está acabando el tiempo para reaccionar..

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