El cielo tachado
Son cada vez más los días durante los cuáles, si alzas la mirada al cielo, verás este lleno de aspas y tachaduras, como si fuera una cuartilla escolar repleta de faltas corregida por un déspota. En ocasiones he contemplado jirones, llagas , retazos de nubes perforadas por siniestros artefactos que dejan tras de si largas estelas que luego se disipan en ese cielo alterado , estremecido y corrugado, como tajado a espada, rebosante de nubes heridas y contrahechas. «Si me quedara ciego-escribió Ciorán-lo que mas sentiría sería no poder volver a contemplar el paso de las nubes». Octavio Paz cantaba a la «tribu nómada de las nubes. Con ellas pasan el tiempo y los recuerdos. También portan la esperanza. Son uno de los mejores espejos del hombre. Hemos perdido la memoria del sabor del pan de verdad. El agua no es sino un sucedáneo. Faltaba el cielo. Deformes , rasgadas y deshilachadas las nubes reflejan hoy el alma de nuestros aprendices de brujo.
Javier Estangüi Ortega
La gente de campo, los amantes de la fotografía y los poetas son quienes todavía miran los cielos. Saben del horror que nos envenena y nos seca pero que la masa ignora . Me temo que no son tan aprendices.
Aprendices de brujo quiénes alteran cielo y nubes y despiertan fuerzas demoniacas