La torre de Babel
En un programa reciente de televisión un antiguo cargo del partido «liberal-conservador»,pues hoy los oxímoron forman parte del lenguaje de los ideológicamente binarios según sople el viento ;tal intelectual se lamentaba de que la humanidad no hubiera prescindido aún de las diferentes lenguas para adoptar definitivamente un lenguaje común y único el cual , habida cuenta del fracaso del esperanto, bien podría ser el inglés. Y para ilustrar su encendida defensa del desenraizamiento de hombres y pueblos , y denunciar la confusión a la que condenaba a los hombres la existencia de tan diversas lenguas, hizo una previsible referencia a la torre de Babel. Unos contertulios corearon el tópico y otros, horros de argumentos, callaron.
A tal lumbrera se le olvidó decir hasta que punto la realización de su sueño llevaría a los hombres al olvido de si mismos ;pues una vez extintas todas las lenguas salvo ese idioma universal, ¿Cómo podrían aquellos siquiera leer y entender la herencia y el legado milenario de su propia historia?. Tal amputación, desde luego, allanaría el camino a una globalización cuyo propósito es despojar a los hombres de tradiciones, identidad, culturas y formas de existir. Fin para el cual tanto la llamada «derecha» como la «izquierda» , conspiran y han hecho causa común.
En cuanto al relato de la torre de Babel ,posee justo el sentido contrario al mencionado y tópicamente aceptado. Los hombres poseyendo una sola lengua y poseídos por un solo propósito quisieron asaltar el cielo desafiando a Dios. Este los dispersó y les hizo hablar una variedad de lenguas no para castigarlos, como se interpreta habitualmente, sino para librarlos de una empresa perversa: endiosarse, enajenarse sirviendo a un poder único y común , reducir sus vidas a un único modo de existencia. Babel no es la condena sino la salvación de los hombres.
Javier Estangüi Ortega
Los hombres, con su soberbia característica, siempre acaban en lo mismo.
Menos mal que mañana vendrá San Miguel, el más valiente de los Ángeles, a decirles: “¿Quién como Dios?!!
Habrá que tener cuidado… San Miguel no se anda con chiquitas…
Sabia lectura del pasaje de la torre de Babel. La uniformidad, la estandarización y la concentración de poder llevan irremediablemente a la esclavitud.