Los bárbaros llevan ya tiempo entre nosotros

Hace años un autor describió el turismo como un sexto continente que se desplaza cada año. Ciudades como Roma, Florencia, Venecia, Granada, Santiago de Compostela, y muchas otras mas, son asaltadas durante todo el año por multitud de turistas por completo indiferentes a la belleza de las mismas cuyo único propósito es acreditar ,a base de selfies, que ellos también han estado allí y, además, se han divertido. Fachadas monumentales pintarrajeadas, esculturas sublimes heridas o mutiladas, columnas ultrajadas ,aliviaderos de necesidades genésicas , célebres fuentes donde algunos se chapuzan con ese gesto exageradamente atrevido que delata la falsa libertad del sometido, plazas emblemáticas y cascos históricos tomados por los aullidos y gritos desgarrados de bárbaros ebrios y desbridados perforando el silencio de la noche. «Hooligans» de sensaciones sin sentimientos , de escaparates temáticos y «circuitos»-por algo se llamarán así-, ofrecidos por agencias de viajes , horros de cultura y sensibilidad, huérfanos de una genuina educación, víctimas de las eufemísticamente llamadas «reformas de la enseñanza», niños consentidos fruto de padres dimisionarios o ausentes que confundiendo autoridad con despotismo han dejado a sus retoños en manos de las nuevas «babysitters»: los videojuegos, el móvil y el portátil; en fin,víctimas de la erosión y devastación de tradiciones y cultura, cuyo robo ignoran y, por tanto, no podrán denunciar en comisaria alguna. Espejos de nuestra decadencia a la vez que reproches vivos para la generación de sus mayores quiénes, de brazos cruzados, anemia moral e inteligencia ofuscada por las ideologías, han sido incapaces de impedir que demagogos y sectarios, esos Atilas disfrazados de filántropos, destrozasen una herencia cultural acumulada durante cientos de años.

Sus hijos no son los discípulos de Diógenes.No destrozan ni mancillan las mejores obras de la cultura porque consideren a ésta una máscara fementida del desprecio del hombre por la naturaleza, pues son incapaces de reconocer el valor de tales obras ,como tampoco podrían distinguir plantas ni semillas. Han crecido en la tecnosfera y en el delirio de un ego que puede modelar el mundo a capricho.No reconocen otra autoridad mas que la de sus deseos y ocurrencias.

«Ya sólo espero a los bárbaros o al Espíritu Santo» escribió Léon Bloy. Solo que los bárbaros de hoy en nada se asemejan a los anhelados por el magnífico escritor. Los de hoy están motorizados y tecnificados , nada saben de estepas ni de selvas, ni guardan parentesco alguno con «el buen salvaje». Habremos de esperar lo segundo mientras damos las gracias a quiénes aún resisten y custodian los tesoros visibles e invisibles.

Javier Estangüi Ortega

2 response to "Los bárbaros llevan ya tiempo entre nosotros"

  1. By: Pablo Fuentes Posted: 5 agosto, 2023

    Magnífica descripción del vacío que nos traga. Sin nada que contener ni a nadie que cuidar, las formas se desbaratan hasta lo obsceno.

    • By: elsabernoesunlujo Posted: 6 agosto, 2023

      Querido amigo, ¡Con que belleza y concisión lo has expresado!.

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