Hacia la dictadura global

Se dice que cuando muere una estrella nos alcanza aún su brillo durante un tiempo. Lo mismo sucede con las ideologías y convicciones. Durante un tiempo, o hasta de por vida, las consideramos interpretaciones certeras de la realidad.

Para muchos nación y familia eran evidencias incuestionables y , con todas sus rémoras, diques de protección, bien frente a otras naciones y poderes supranacionales, bien, en el caso de la última, frente a la mercantilización del ser humano. La familia era ,si, en muchos casos, fuente de neurosis, como apuntaron los psicoanalistas; mas también «el último refugio ante un mundo despiadado», como manifestó Lasch.

A quiénes fuímos educados y experimentamos tales evidencias nos sorprende comprobar como los jefes de estado o los presidentes de gobierno, atentan contra el bien común y contra los propios intereses de su nación. Vemos con estupor como tales dirigentes se asemejan entre si y cómo, en lugar de representar a sus respectivas naciones, actúan de delegados de los grandes poderes actuales, a saber: los grandes fondos de inversión, las grandes corporaciones financieras, la industria farmaceútica, las corporaciones tecnológicas y el complejo militar-industrial. A esto se añade el que las naciones, ahogadas por la deuda , apenas ya pueden decidir nada,limitándose a cumplir , a través de tales delegados, con las condiciones que les son impuestas.

Alguien dijo que el foro de Davos era el lugar donde los multimillonarios enseñaban a los millonarios como acabar con la clase media. Se quedó corto , se trata del aquelarre de lujo desde el cual se enseña como convertir a los hombres en mendigos en cuerpo y alma.

Se llama globalización a la creciente dictadura impuesta a hombres y naciones por los poderes mencionados anteriormente. Con esta se destruye el dique de contención que aquéllas ponían a su dominio. La destrucción del otro dique de contención, la familia, se llama ideología de género.

En este ámbito, la dicotomía izquierda-derecha, no es mas que una venda que nos impide ver,pues tanto unos como otros, sirven a los mismos señores. Los políticos de antaño: fueran fanáticos utopistas o escépticos de la Realpolitik, han dado paso al nuevo espécimen:el cínico descarnado. Es de esperar que dentro de la clase política se produzca una escisión, como hubo en las Reformas, entre quiénes aún anhelen servir a su pueblo y quiénes hayan hecho del cinismo su «modus vivendi».

Esperar que la tan loada globalización ,impulsada por tales poderes, con sus respectivos delegados e instituciones ,nos traiga otra cosa distinta a una dictadura global es, a mi juicio tanto como esperar que el desierto se transforme en un gran verjel.

El cambio del clima, real y fomentado, la deuda de las naciones, la sustitución de la cultura por el entretenimiento, la ausencia de auténticos representantes de los intereses de los pueblos, la eliminación del dinero en metálico, la destrucción de la tradición, y la ideología de género, son catalizadores que no hacen sino coadyuvar a la implantación de esta dictadura global.

La respuesta solo puede ser internacional y provenir de la resistencia de los pueblos . Sólo podemos contar con nuestras propias fuerzas. El resto, a mi juicio,no es sino anestesia y alucinación:seguir viendo brillar a una estrella muerta.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "Hacia la dictadura global"

  1. By: Pablo Fuentes Posted: 17 abril, 2023

    Cuatro jinetes nos pretenden abocar al apocalipsis a lomos de la ciencia, la educación, las ideologías y la política. Nada es casual, el endeudamiento de todas las naciones forma parte de un plan que fracasará por infame y embustero.

Responder a Pablo Fuentes Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *