Un parlamento repleto de maleducados
Aquello que con razón se reprocha a los alumnos en las escuelas, a saber, estar pendientes de los móviles en clase en lugar de atender y respetar al profesor, se repite y exhibe sin vergüenza alguna ,a la vista de todos ,por parlamentarios que en lugar de dar ejemplo de buenas formas y de educación , con un desdén bochornoso para quienquiera que sea el orador, se abajan en cabeza y alma para zascandilear con sus móviles y guardan éstos tan solo para ejercer de palmeros de cada líder de turno. Los mismos que pregonan la tolerancia y el diálogo como panacea para resolver todos los males, con una ostentación de desprecio bochonorso para quien no esté corrompido por el cinismo imperante, hacen oídos sordos a quiénes no son de su cuerda e incluso a los suyos. Y es una epidemia a la cual los ciudadanos se están acostumbrando cuando no imitan ya en sus tertulias y relaciones. La cámara que se jacta de representar al pueblo hace mofa del mismo cuando en lugar de manifestar una compostura acorde a la institución se comporta sin consideración alguna por las formas de cortesía. Y si por su falta de decoro y educación son incapaces de tal cosa, es necesario apelar al cumplimiento de su deber y su trabajo. Y al igual que a quiénes se escaquean de éste se les priva del salario, bien podría aplicarse esta misma medida a aquéllas de sus señorías cuando se muestran incapaces de hacer por educación ,lo que tal vez puedan ,aún a disgusto,avenirse a simular por dinero.
Javier Estangüi Ortega
Para lo que hacen, mejor es que lo cierren. De todas formas, las leyes ya son por decreto, y a Parlamento ni asisten siquiera. Sólo saben cobrar…
¿De qué nos sirven?
Con qué diligencia los partidos políticos se ponen de acuerdo para satisfacer las exigencias de las multinacionales y las grandes corporaciones supranacionales. Y, en cambio, nunca se ponen de acuerdo cuando se trata de cuidar al pueblo. Si les importáramos serían respetuosos. Como dijo Trevijano gobiernan contra nosotros.