De cenizas y hombres

La ciudad de Nueva York, relata la prensa, ha aprobado una ley según la cual los familiares de fallecidos ya no tienen porque enterrar o exhumar a sus difuntos, pueden optar por un procedimiento más «ecológico y barato»: dejarlos aprovechar como compost. Se los expone a los microbios y de cada finado, tal como pregonan, se pueden sacar al menos seis sacos de tierra. «El progreso fabricará portamonedas con piel humana», escribió hace un siglo Karl Kraus. Hoy, bajo la vaga y manida cantinela de lo «ecológico» ,en no pocas ocasiones yace la implacable dictadura de la eficacia y lo rentable que convierte todo, incluso a los hombres, en medio , material y recurso. Obsolescencia programada para Antígona. Desprecio por el nonato y el post-mortem. Uno aprovechado por las empresas de cosmética, otro por las fábricas de fertilizantes y abonos. Obsolescencia planificada para el respeto y la dignidad . Entretanto la vida no será sino un paréntesis entre esos dos desprecios. Las sociedades del post-humanismo filantrópico nos reclamarán tatuarnos con su sello las nuevas tres Gracias que extingirán definitivamente la memoria de nuestros antepasados: disecar el corazón, arrancarnos los ojos ,tapiarnos los oídos.

Javier Estangüi Ortega

2 response to "De cenizas y hombres"

  1. By: Blanca Posted: 3 enero, 2023

    Primero hacen que morirse sea tan caro que muchos no puedan pagarlo, y luego nos buscan la solución… seguro que las ganancias no se las dan a los familiares. La primera solución que nos buscan es la eutanasia, y si no podemos pagar al “sanitario “ que va a darte matarile y a firmar un certificado de muerte natural, pues nada, te hacen abono y listo.
    Es increíble ver el grado de indignidad y la rapidez con la que estamos llegando…
    El Señor nos bendiga y nos guarde, porque otra cosa….

  2. By: Pablo Fuentes Posted: 4 enero, 2023

    Ésta es una medida psicológica más, planificada por quienes nos pretenden menos, enfermos y esclavos, para hacernos sentir deshechos, detritus. Es para ellos un medio y un fin. Reconozcamos nuestra más elevada dignidad, encomedémonos a la belleza, encaminémonos hacia la verdad. No claudiquemos jamás.,

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