Un rostro insospechado.

Cuando nació todos sus padres lo celebraron. Rollizo, pimpante ya, pues no nació desnudo, muy hermoso.Era el orgullo de sus progenitores sin asemejarse a ninguno de ellos. Tan solo una pequeña mácula en la frente impedía confundirlo con un ángel. «Se trata de un antojo», proclamaron aquéllos tratando de disimular esa pequeña imperfección. En lugar de toque de campanas hubo salvas para anunciar la llegada al mundo de ese ser tan extrañamente nacido, según cuentan;pues unos dicen que tal alumbramiento tuvo lugar en una fábrica, otros en un laboratorio,otros en un gabinete de estudio, incluso hay quiénes defienden que, en realidad, fué en un campo de batalla.

Al recién nacido-hace ya cuatro siglos-, o mejor a cuanto descubriría y haría, se le atribuyó un poder taumatúrgico nunca visto antes. Su nacimiento, proclamado urbi et orbi, despertó un entusiasmo y una fe tales que incluso muchos de los mas desconfiados al principio al cabo se rindieron a el. Mas tarde, esa misma fe fué tachada de «fe de carbonero». Pero mucho antes de que eso sucediera quiénes interpretaron esa pequeña mácula en la frente como un mal presagio, fueron acusados de «antimodernos», «oscurantistas»,»Casandras», «nostálgicos»,y muchas cosas mas. Pasado el primer siglo de su nacimiento se observó como el aire se polucionaba con el humo de las fábricas y los hombres se hacinaban en barrios y ciudades insalubres. Y como el alma es el espejo del mundo y viceversa, esta se volvió tan desolada como aquél . No quiero narrar las innumerables inmolaciones y sacrificios ,mucho mayores que las exigidas por los dioses de los aztecas, que los hombres hubieron de realizar para que el niño creciera. Guerras, radiaciones, envenenamientos , artefactos, enfermedades y también curaciones y comodidades de toda clase vinieron de su mano. Con todo , la mácula se fue extendiendo por su frente. Y ahora estamos donde estamos y cada vez lo vemos con mas recelo .Tanto que ya no sabemos si habrá merecido la pena para quiénes vendrán tras nosotros. Tanto, que el rostro de ese niño que se llamó «Progreso» se asemeja cada vez mas al de Dorian Gray.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "Un rostro insospechado."

  1. By: Pablo+Fuentes+Botella Posted: 8 noviembre, 2022

    Sabemos que no fue un nacido sino un producido. Un género permanenetemente a precio de saldo. No muy lejos, la ideología de género.

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