De nuevo sobre la poesía.

«El poeta, como el mendigo , sabe sacar partido hasta de un hueso de aceituna», escribió René Char. Y una poeta de la delicadeza y sensibilidad de Emily Dickinson, pedía para si misma :»La pobreza incesantemente renovada». Porque los anhelos de certeza y seguridad , amuletos contra la angustia y cuanto nos abisma, pueden convertirse en anestésicos y sumirnos en ese estado de torpor y complacencia donde el espíritu se desangra sin saberlo y confunde la indolencia con la paz y la comodidad con la felicidad. Su pretendida autarquía no es sino el olvido de su fragilidad ,su libertad un blasón de su desmedido orgullo, el cual casi siempre oculta el temor a la vulnerabilidad y la muerte. El poeta ,por orgulloso que en ocasiones pueda parecer en su trato con los hombres , es un ser expuesto a esas flechas cuyo arquero ,sea cual sea, siempre causa profundas heridas. Poros en lugar de tabiques, heridas en lugar de durezas, la hoja temblorosa en vez de la roca.Ese es su linaje, su riqueza y su pobreza. Jugamos y al ganar-decía la poeta mencionada-, nos sentimos tramposos,»por eso arrojamos nuestros dados de nuevo».

No se trata de refugiarse ni regodearse en el infortunio ni en la melancolía ni en la pérdida, sino sencillamente no dejarse adormecer por todas esas melodías del siempre celebrado «Bienestar» que sustraen lo más esencial y lo más humano de nosotros mismos, silentes jinetes de un Apocalipsis silencioso.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "De nuevo sobre la poesía."

  1. By: Pablo Fuentes Botella Posted: 31 julio, 2022

    Qué contrario el silencio del poeta que me conmueve al del ese «apocalipsis silencioso» que inmoviliza. Uno es música; el otro, vacío. El uno me colma; el otro, me aplasta.

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