Memoria del alma
» Llama al mundo si quieres el valle donde se fraguan las almas»( carta de John Keats).
» Esto encontraría únicamente respuesta admitiendo que el sentido de la existencia terrena no es la prosperidad, como todos nosotros nos hemos acostumbrado a considerar, sino el desarrollo del alma. Desde este punto de vista nuestros verdugos recibían el más terrible de los castigos: descendían al nivel de las bestias, se deshumanizan» ( Solzhenitsyn).
» La tarea de la Psicología es » hacer alma»»( James Hillman).
A mi juicio la fe genuina da siempre testimonio de que , para decirlo con el poeta, » el mundo es el valle donde se fraguan las almas». Ella alberga la certeza vital de que la última palabra de nuestro paso por el mundo no estriba en el acopio de riqueza material, ni en el poder, la fama o el reconocimiento, sino en el alma que hemos labrado en el transcurso del tiempo. Esa alma se puede contraer o dilatar. Puede acoger o ser un búnker. Se contrae con la insensibilidad, la falta de piedad, la avidez, el reduccionismo , el sectarismo y ese hablar maquinal , propio de una especie de cadena de montaje, que nada sabe del silencio, la contemplación, la zozobra, la meditación. Y que para huir de la incertidumbre inconsciente que corroe aquélla interiormente, se refugia en propagandas, idearios, tópicos, clichés y frases pegatina.
Desde esta perspectiva » salvar el alma» no es apelar a clericalla, beatería, ni dogmatismo alguno, es tener memoria del alma, recordar que lo esencial de nuestra vida no reside en los tesoros, peanas o escaparates del éxito social. No está en las pantallas, los » likes», ni en los espectros impersonales del inmundo virtual , sino en el cuidado de nuestra alma: cuando vela por lo realmente importante se dilata , atraviesa muros, hace saltar cerrojos interiores, llena vacíos y oquedades y se transforma en puente. De lo contrario se embota, se extravía, se mustia y se marchita. Platón, Goethe y Schelling hablaron también del » alma del mundo». Y es que el mundo es lo que es y también nuestro espejo. Lo que hacemos con el refleja nuestra alma. El hombre recurso, el » material humano» convierte todo en materia prima. Des-almado priva a todo de su alma .
. Javier Estangüi Ortega
Materialista intrinseco, yo nunca he utilizado el término alma, aunque tampoco me disgusta, pero nunca me ja interesado la riqueza, ni la fama, simplemente he aspirado a estar en paz conmigo mismo y con los que me rodean. ¿ Tener limpia mi conciencia? Rste piede ser el término adecuado
La palabra «alma» procede de «aliento» , «hálito», soplo vital. Hay un libro precioso sobre esto de David Abram titulado » La magia de los sentidos». Describe como posteriormente el alma vino a ser una entidad abstracta.
Por otra parte me siento atraido por las palabras actualmente orilladas, canceladas, desterradas.¡ Que no mueran!.