Fugarse de la celda
Fugarse de la celda de las palabras vaciadas, desecadas, muertas. Alejarse de los altavoces, torretas, pantallas , seguridades, oropeles, seducciones y honores del campo de prisión. Y a solas, con el recuerdo de tantos evadidos, ya alcanzado el inmenso bosque del lenguaje, depojarse de la placa, el número y el traje bordado en oro del recluso. Menesteroso, amparado tan sólo por el cielo, encarnar al fin. Encender la llama más antigua. Volver a tener sed de realidades, de nombres y de hombres. Y con la sangre aún fresca de haber atravesado la alambrada roturar el papel como el campesino hace con la tierra. Que la palabra tenga alma, filo, hondura. Sea la espada que libere a tanta verdad encarcelada.
. Javier Estangüi Ortega