Historias que invitan a pensar( 70) ( superar el maniqueísmo).
A despecho de literatos y profesores de literatura , por su hondura ,por su vigor, por su humanidad, por cuanto revelan de la condición humana, valoro los testimonios, relatos y reflexiones de Alexandr Solzhenitsyn muy por encima de las celebridades habitualmente encumbradas del pasado siglo, sin negar en absoluto la extraordinaria calidad de éstas.
En el volumen segundo del «Archipiélago Gulag» ( ed. Tusquets), a mi juicio obra cumbre del siglo XX, el autor escribe una de las cosas esenciales descubiertas por él en el campo.» Gradualmente fuí descubriendo que la línea que separa el bien del mal no pasa entre Estados, ni entre clases , ni entre partidos: pasa a través de todos y cada uno de los corazones humanos. Es una línea que se mueve y oscila en nosotros con los años…»Conócete a ti mismo». Nada facilita tanto que despierte en nosotros la comprensión general de las cosas, como la modesta reflexión de nuestros propios crímenes, fallos y errores».
Gracias a la Psicología profunda sabemos hoy que el odio, el rencor y el resentimiento no son sino el resultado de las propias agresiones proyectadas. Arrojamos una piedra en lugar de contemplarnos en el espejo de la conciencia. Y precisamente ese espejo es el nos arrebata la propaganda y las ideologías, creando tantos más alibís cuanto más dispuestos estemos a desertar y abdicar de nuestra libertad y responsabilidad culpando siempre a los otros de todos los desafueros, corrupción y males, y atribuyéndonos todo lo bueno a nosotros y a nuestra sacrosanta causa.» Estamos en el lado correcto de la Historia» , han proclamado siempre los verdugos y maniqueos de toda laya. Por eso mismo , enarbolen la bandera que sea , a quiénes nos enviscan , nos alimentan con la pitanza del odio , gangrenan nuestras almas, y nos ponen un canto en la mano y un blanco a la vista, hemos de regalarlos un espejo y espetarlos con nuestro escritor :» ¡ No es el resultado lo que importa, sino el espíritu!. No qué se ha hecho sino cómo se ha hecho . No lo que se ha conseguido sino a qué precio…Nadie lo discute : es agradable dominar el resultado. Pero no al precio de perder la figura humana».
Javier Estangüi Ortega
Nuestra responsabilidad, nuestra conciencia. Pero ¿como perdonarnos?
Era un tiempo de grandes enajenaciones y utopías. Los jóvenes, idealistas , perdimos pié en la realidad. Más lo esencial ha sido querer conocer y, a despecho de uno mismo, abrir los ojos. Y eso es ya una suerte de perdón para con uno y para con los demás.