La poesía, la llama, la llamada

» Tus ojos son dos soles con los que sueñan al alba los navíos.

» ¡ Quién tuviera dos puños como dos universos para golpear a Dios y que de su pecho brotarán verdades, como brotan ángeles».

«Estaban en silencio el anfitrión, el huésped y el crisantemo blanco».

El adolescente temprano que escuchó éstos poemas se sintió estremecido, desconcertado y deslumbrado a un tiempo. De súbito le alcanzó como el rayo una realidad que tan sólo había barruntado. Como ocurre con las realidades más profundas: con la vida consciente, con el amor, con la muerte. Barruntos para el niño, ideas para el adolescente que aún no se han hecho carne en el .

La poesía llega siempre como una llamada. ¿ De quién?. De la vida misma, a nosotros, Judas ,traidores de la misma, por el poder, el dinero o esa fuga ante la realidad más lacerante y, a la vez, más deleitable: la libertad; de la que nos protegen las inercias, la anestesia y el embotamiento del espíritu.

Todo poema genuino, hasta el elegíaco, es a la vez una celebración, una plegaria y una invocación. La vida es inaplazable, nos recuerda. La vida es inconmensurable. La vida es insondable. Llama que nos sorprende y nos congrega despojados de máscaras, corazas, armas. Hermandad de la desnudez y la fragilidad. Epifanía del hombre. Canto herido y bendecido por el tiempo. Música y palabra. Rescoldo, latido, respiración hechos canto.

. Javier Estangüi Ortega

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