A veces la vida
A veces la vida nos lleva por angostos corredores, largos pasillos, salas mortecinas o artificialmente iluminadas, mortajas de una luz disecada donde los rostros se consumen como la cera derretida de una vela. Quiere ofrecernos la otra cara de su luna. Bautizarnos también de oscuridad. Es preciso entonces permanecer allí cuanto sea necesario. Pasar la prueba, e iniciado , regresar al lugar ,al cielo abierto,» a los trabajos y los días». Regresar , sin estelas ni horizontes, transformados e invictos, con la llama inextinguible de nuestro humilde pábilo.
. Javier Estangüi Ortega
Hemos pasado lo que llevamos de verano en Vigo y nos han ido narrando y fotografiando el terrible incendio que ha asolado las tierras cebrereñas. El lunes volvemos por allí y tendremos que enfrentarnos a la terrible prueba de los negros paisajes, de los arboles calcinados, de los campos ceni.zos sin vida que los habiten. En medio de todo ello, afortunadamente, la casa incolume.