¿ Cómo hemos dejado?
El cielo es un inmenso fósforo encendido. El viento esparce prematuras cenizas de cuanto seremos. Me contemplo en el latido desbocado del animal cercado por el fuego, en el llanto inconsolable de quien sabe su casa calcinada, en el rostro tiznado de quien, aún desvalido, se bate contra la atroz cacería de las llamas encrespadas. No se rezar. No se apagar la tea de la ira. Por eso os pregunto, me preguntó, a quemarropa. ¿Cómo hemos dejado a los sembradores de desiertos, desolación, ruinas y espejismos , convertirse en nuestros guías?.
. Javier Estangüi Ortega
Era más fácil ser tontos y vagos, y ahora descubrimos que, también, cobardes….