Historias que invitan a pensar: el intelectual orgánico (69).

Se han escrito muchos relatos sobre los campos de concentración. Considerarlos como literatura sería profanarnos y menoscabarlos, pues en ellos se trata de hombres que sufriendo toda clase de horrores , envilecimientos, humillaciones y vejaciones se han convertido en testigos. A veces sin esperanza alguna , clandestinamente, han garabateado sobre migas y jirones de papel una llamada que clama al cielo y que a nosotros , enfermos de sordera, nos rompe los tímpanos, nos desgarra , nos provoca y nos sume en una paradójica desolación con fé. Desolación por el mal que puede existir en el corazón del hombre. Fe por quiénes a pesar de todo han luchado contra el mal en su propio corazón y fuera de ellos mismos, no han sucumbido a el, y aún esqueléticos, devorados por el hambre , ateridos, han regresado de los sótanos de los torturadores y nos han relatado su calvario . Un vía Crucis de la Humanidad.

Los más conocidos han sido los testimonios de Primo Levi ( la Trilogía de Auschwitz) en lo referente a los campos nazis; y los de Alexandr Solzhenitsyn( «Archipiélago Gulag»3 volúmenes, ed Tusquets), así como los «Relatos de Kolimá «( ed.Minúscula), de Varlam Shalamov , sobre los campos de la Unión Soviética.

Los prisioneros de los campos de concentración nazis albergaron al menos la esperanza de ser liberados por los aliados una vez fuesen derrotados aquéllos. No sucedió lo mismo con los prisioneros en los campos soviéticos. Socialdemócratas, eseristas, anarquistas, ortodoxos , fueron estigmatizados como » fascistas» o » contrarrevolucionarios», además de ser doblemente condenados a la inexistencia, tanto interior como exterior. Numerosos » intelectuales orgánicos» de toda Europa , ciegos de nacimiento o por vocación, negaron la existencia de tales campos. Eran fantasías o propaganda burguesa. Lo importante era el hombre nuevo y el recién inaugurado paraíso de la sociedad sin clases .

Rescato aquí un testimonio de uno de tales intelectuales que, en su descargo , sin mencionar ni su origen ni su desgraciada infancia, hay que enfatizar lo mucho que se jugaba en compración con quiénes en el llamado ,» Occidente» medraban y se exhibían como revolucionarios. El régimen, según relata Solzhenitsyn, había organizado una visita del egregio escritor a un campo de concentración de niños y jóvenes. Antes de la visita los responsables habían ocultado todo aquello que pudiera delatar el horror de los allí presos.» ¡ Escucha, Gorki!. Todo lo que estás viendo es mentira.¿ Quieres saber la verdad?.¿ Te la cuento?. «. Si, asintió el escritor con la cabeza. Y se dió orden de salir a todos, tanto al resto de los niños como a los miembros de la GPU que los escoltaban. Y el chico estuvo hora y media contándeselo todo al desgarbado anciano. Gorki salió del barracón con los ojos llenos de lágrimas». Desconocemos el nombre del muchacho. Sabemos que fué fusilado cuando Gorki partió. Por su parte el escritor se limitó a reseñar lo siguiente en el » libro de Honor» creado para la ocasión:» No me encuentro en condiciones de expresar mis impresiones en pocas palabras. No quiero, y sería vergonzoso, caer en estereotipadas alabanzas sobre la asombrosa energía de unos hombres que, siendo vigilantes e infatigables guardas de la revolución, saben, a la vez, crear cultura de firma notablemente audaz».

Uno de los » ingenieros del alma humana» , como llamaba Stalin a los escritores parece que en la inminencia de su muerte fué distanciándose del régimen. La muerte de su hijo, su enfermedad , su reivindicación de Dostoievski, la prohibición de viajar a Italia, le despertaron de su letargo. Según cuenta Santiago Velázquez en su obra » Escribir en la nieve» , uno de los jefes del régimen encargó al secretario del escritor » destruir la salud de Gorki». Y el gran escritor del régimen, el que había callado ante las revelaciones de aquél muchacho, murió bajo la helada manta de la soledad y el abandono.

. Javier Estangüi Ortega

1 response to "Historias que invitan a pensar: el intelectual orgánico (69)."

  1. By: Blanca Ley Vega de Seoane Posted: 24 junio, 2026

    Me da miedo, porque las situaciones se repiten…
    ¿Sabemos algo de los campos de concentración en China, ahora mismo?
    Es nuestra culpa haberlo olvidado, y, por eso, es posible que nos vuelva a pasar..

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