La hoguera del poema

Abandonemos las tareas, dejemos los quehaceres, los olvidos. Congregémonos ahora en torno a la hoguera del poema. Llama verde, llama roja, llama blanca, llama azul. Recuérdanos nuestra hermandad de arcilla. Las quemaduras del nacimiento y del amor. Tizna nuestras ambiciones. Cauteriza nuestras heridas. Crisol de fuego, alzanos y abájanos para ser llamas, fuego que antes de extinguirse prenda en otras almas. Llama verde, llama roja, llama blanca, llama azul. Y que el tiempo, el viento, avente finalmente las cenizas, las de alas.

. Javier Estangüi Ortega

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