Una insidiosa tiranía

Alimentos preparados, viajes preparados, rutas programadas, ocios programados, nacimientos y muertes programadas, enseñanza programada, encuentros programados, economía planificada y programada, libertad prefabricada, realidad virtual, ideologías y morales prêt-à- porter. Viajarás e irás raudo a la oficina de turismo para que te informen de cuánto hay que ver. Amarás y repetirás las mismas palabras de la serie vista por televisión. La lengua maquinal de acero, de trapo o de madera de los media te dejará mudo y hablará por tí. Visitarás , previa autorización, esa naturaleza confinada, convertida en un vasto zoológico llamado » parque natural», donde un experto te dará cuenta de las «reservas» de biomasa del lugar. Y el hombre cada vez más cercado y desterrado, vaciado, llegará a sentirse inquilino en su propia casa, porque unos y otros lo saquean, lo acosan , lo condenan al ostracismo. Y así, despojado, privado de fe y de esperanza , anhelará la destrucción, la guerra, la tragedia, como únicos medios para romper con sus corazas, su inercia, su futilidad, su mínimo vital, el confinamiento en su jaula dorada o plomiza. Entonces los poderosos se mirarán satisfechos , jactanciosos e infatuados, y exultantes nos restregarán esa vieja y pútrida sentencia que nos rinde para siempre : » el hombre es un lobo para el hombre».

. Javier Estangüi Ortega

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