A la espera de vuestro próximo atentado de falsa bandera
No es preciso haber leído los libros de Arthur Ponsonby «falsedad en tiempos de guerra», ni de Anne Morelli » principios elementales de propaganda de guerra» , para adivinar lo que se ya se cuece en nuestros media. Basta con despojarse de la venda de la propaganda y sustraerse a los ruidos con que nos ensordecen para reparar cómo, con dosificada intensidad, nos desean abocar a la guerra contra Rusia. Al principio aparecen algunas «noticias»como por acaso, a modo de constataciones sin ulterior intención, en su mayor parte ficticias. Agresiones rusas a países de la OTAN: un misil caído en Polonia, un dron en Rumanía, etc. Al poco periódicos, redes y televisiones, nos salpican cual bombardeos de racimo con muchas más noticias de este tipo. Anteayer un periódico nos » informaba» de aviesos planes de Rusia para atacar con drones a España, Francia o Italia, sin especificarnos donde caerá la bolita de la ruleta rusa. Una cadena de televisión entrevistó al periolisto que expandió tal alarma. Según declaró titubeante era la misma Cia la que había advertido a Macron. Noticia desmentida por el propio Macron.A lo cual , ni corta ni perezosa, esa Casandra a soldada de las noticias, replicó :» ¿ Y qué va a decir Macron?».
El paso siguiente, no es necesario ser muy avispado para adivinarlo, será un atentado de falsa bandera como el llevado a cabo en el gaseoducto » Nord Stream».
Las élites europeas, patriotas de lobbies y fondos de inversión, responsables de llevar a la quiebra a sus respectivos países, de financiar una guerra utilizando al pueblo ucraniano como carne de cañón para doblegar y fragmentar a Rusia, anhelan alistarnos a la guerra para salir indemnes de sus desmanes y corrupciones, dar dividendos a la industria de armamento y justificar la demolición de cuanto queda del » estado social».
El presidente de nuestra nación tiene a bien llamarse a si mismo » perro». Todos nuestros dirigentes lo son. En realidad perros falderos de los poderosos de verdad. En la trastienda rabean, los dispensan amoricones y cucamonas. En los escaparates electorales fanfarronean, ladran como Rottweilers a enemigos ya hace mucho desaparecidos, cadáveres removidos, o endriagos de diseño para ganarse el fervor de sus electores, predispuestos ,en su impotencia y sus deseos, a confundir a un caradura con Gandhi.
Mas saben que la Europa multicultural, inclusiva, alogocéntrica, de influencers, blogueros y «tik tokers» de pacotilla y cuantas zarandajas se quiera. La Europa de lo muelle, de la comodidad, los piercings, tatuajes y retoques de cuerpos y almas. La Europa anegada por el tedio , la indiferencia y la impostura, precisa quizá un gran detonante para trocar el disfraz de carnaval en uniforme caqui. Y en eso están.
. Javier Estangüi Ortega