Logorrea pedagógico- técnico- administrativa

» Competencias», » educación programada», » unidades didácticas», » objetivos operativos», » adaptación curricular», » material escolar», » recursos humanos», » créditos educativos», » aprender a aprender», » segmento de ocio», » educación en valores», » centro escolar»( en lugar de escuela o instituto), » comunidad educativa», » proyecto Mejora»; y otros tantos palabros y frases vacías que la pedagogía paulatina propedeútica profiláctica reparte a troche y moche como golosinas en una lengua de metal o trapo, según se tercie. Un lenguaje arecido y muerto con el que los burócratas , nuncios de lo novísimo, quieren crear mala conciencia y tachar de anticuados a quiénes se oponen a esta insípida logorrea; en realidad nuevo perizonium con el que los traficantes de humo, pues anhelan apagar la antorcha del saber, tratan de ocultar sus vergüenzas: su ignorancia, su arribismo y el secreto deseo de crear un mundo de zombies aturdidos incapaces de desenmascararlos.

Añádase a esto ministros de carnet, tan horros de cultura como sectarios, capaces de confundir la auténtica cultura con el proselitismo ideológico a machamartillo. » No nos llevaba a la izquierda ni a la derecha sino a lo alto», se elogió magníficamente a una célebre escritora. Pues bien, todos estos devotos de partido nos han llevado , por un lado y otro, a lo bajo.

Nútrase con subvenciones y premios las ocurrencias más rocambolescas; por ejemplo, el que un botarate disfrazado de payaso, nariz postiza incluida, entre de esa guisa en la clase para » motivar a sus alumnos», y sea exhibido en los medios como un pionero, el último grito de la » innovación pedagógica».

Inúndese las escuelas con pizarras digitales y ordenadores para suministrar más marihuana digital a quiénes ya son adictos a móviles e imágenes.

Recompénsese a los profesores capaces de tragarse sonrientes ese aceite de ricino verbal sin regurgitar, sintiéndose incluso apóstoles del futuro.

Por último destiérrese al pasado a las llamadas humanidades como meras curiosidades arqueológicas. Es preciso aderezar este desatino repitiendo sin cesar las palabras » motivación» y » lúdico».

Ahora mézclese y agítese todo lo anterior, introdúzcase en una retorta con todos los reglamentos, leyes e » innovaciones» de tales próceres e ideólogos sin alma y ¡ enhorabuena! .Ya tenemos al homúnculo con el que soñaron los alquimistas. Carece de moral y de carácter. Desprecia cuanto no entiende. Irrespetuoso y sin raíces. A la vez niño mimado y hombre estafador y estafado. He aquí al prosélito fetén , al dirigente «ideal» . El gran Entretenedor. He aquí al bárbaro tecnificado, al fanático del dinero y del poder disfrazado de benefactor de la humanidad.

. Javier Estangüi Ortega

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