La Música

La música, sentida en algunos gestos y voces. En los movimientos de la danza que abren el espacio como si lo preparasen para un gran nacimiento; lo contrario del zombi y el turista cuyos apresurados pasos no hacen sino extender la cárcel en la que viven confinados. La música, regalada en una iglesia de Jaca, en los sonidos de un coro infantil, fragancia, bálsamo, lenta marea , alada bendición que traía paz al hombre , lo reconciliaba con la vida y con la muerte. Era Navidad, cuando los ángeles regresan a la tierra. Y aquél cantante de Praga, desposado con su acordeón, cuyo canto transcendía todas las lenguas de la tierra porque no era sino una llamada prolongada, una profunda letanía por los siglos de los siglos que abrazaba hombres, animales, estrellas y raíces, la oscuridad y el alba , y que cuando cesó súbitamente me sentí expulsado de una inmensa dicha, entregado a la orfandad y el desamparo. Y entonces supe que la gracia funda la gravedad, » que es el cielo el que sostiene a la tierra». Y el hombre ,sin música, camina sordo por el mundo. No oye la canción de las esferas. Ni el quejido desgarrado de las entrañas de la tierra. Ni siquiera el latido de su propio corazón .

. Javier Estangüi Ortega

1 response to "La Música"

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *