El eclipse solar en Mandilandinga

Ante la inminencia del eclipse solar, el gobierno de Mandilandinga decidió crear un centro de coordinación, administración y gestión del susodicho eclipse. Redes, canales y radios propagaron de consuno con el gobierno y las distintas mandilandigadas , en las que se dividía Mandilandinga, la buena nueva del eclipse y de la distribución gratuita por parte de toda suerte de autoridades de gafas protectoras made in «mandilandinga» para contemplar aquél sin peligro alguno.

Las malas lenguas , denostados como buleros, relataron que en el más reciente consejo de ministros de Mandilandinga, uno de sus ministros más emprendedores propuso según sus propias palabras » hacer caja con las gafas». La conversación transcurrió de esta guisa:

«- ¿ Por qué no aprovechamos el eclipse para hacer porciento como hicimos con las mascarillas?- propuso el ministro de administración y gestión de eclipses.

– «¿ Quieres que nos cague otra vez el palomo?. A la postre se sabrá y nos quedaremos en cueros como el rey o emperador del cuento. Ahora no se si era rey o emperador , pero me da igual. Me producen urticaria esos títulos ¡ Viva nuestro ínclito líder!. ¡ Viva nuestro puto amo!. Así habló el ministro de Idas y Venidas. Y levantándose del sillón hizo una exagerada reverencia al Presidente que más tarde le costó una dolorosa lumbalgia.

– » Nos podríamos poner ciegos con el eclipse. Y nunca mejor dicho. Los buenos gobernantes son quiénes olfatean, persiguen y cazan las oportunidades. Y el eclipse nos ha puesto una a huevo. Y no me vengas con las mascarillas. Da igual que sirvan o no. Lo mismo pasa con las gafas. En Mandilandinga es imposible que aumente ya el número de cegatos. ¡ De eso nos hemos encargado nosotros!. Así que nada de tiquismiquis , ni florituras, ni mogitatería. ¡ Albaricoques al asunto!. ¡ Redención por la comisión!. Esa ha sido nuestra divisa»- arengó el ministro de administración y gestión de eclipses emperrado en su deseo filantrópico de hacerse el bien.

-» El caso es que- y aquí tomó la palabra el ministro de Derecho ,Izquierdo y lo que fuera, experto en contorsionismos jurįdicos, verbales y parentales- y con tono entre almibarado y empollón- añadió:» A la vista de los escándalos promovidos por buleros y detractores hemos de ser prudentes y embridar, siquiera de momento, el espíritu de iniciativa empresarial del ministro de administración y gestión de eclipses. Quiénes van a contemplar el eclipse es como si fueran a un parque de atracciones. Mañana volverán a lo de siempre. Y les sucederá como a Tales, quien contemplando las estrellas se cayó en un pozo. Y ese pozo somos nosotros»- concluyó con risita de conejo.

– «No sabemos de tales ni de cuáles, pero ¡ eres un genio , una lumbrera en la noche, un grano en nuestro…! Exclamó entre embrollada y alborozada la ministra de dialéctica fijo discontinua . A lo que el jefe de todos corrigió:

-» El genio soy yo que me he rodeado de todos vosotros y vosotras». Y ahora mismo me voy de naja a la isla de Refanfinfla, donde florecen magníficos narcisos». En lo que todos estuvieron de acuerdo.

. Javier Estangüi Ortega

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