Hace siglos que nacimos.

Hace siglos que nacimos. Siniestros aparatos desventran a las nubes, las desgarran. Filamentos, retazos, jirones. ¿ Sabrán alguna vez los niños como era el cielo?. Hace siglos que nacimos. El progreso ,antaño canción de cuna, es ese volcán en erupción cuya incandescente lava nos persigue. Ese incendio desbocado que se extiende hasta asolar la tierra. Hace siglos que nacimos. La pantalla amordaza el rostro. El dígito acalla la palabra. El algoritmo necrosa la memoria. Tecnología punta, el último grito en móviles y ordenadores, más nos falta el pan de vida, el agua prístina, el aire puro. Hace siglos que nacimos. Por eso podemos horadar el muro, abrir un boquete en ese gran olvido llamado actualidad. La esperanza no anida en horizonte alguno: es el presente aún no clausurado, la que rompe los goznes del gran ataúd aséptico, silente, climatizado , que sueñan con cerrar sobre nosotros. Nosotros, nacidos hace siglos.

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